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martes, 10 de septiembre de 2013

El primer día de clase

El primer día de clase, la profesora cuenta un cuento a sus alumnos de primero de primaria. Va de un niño que cuando se porta mal su madre le da unos azotes en el culo. El culo le pide al niño que se porte bien para no recibir más golpes pero el niño no le hace caso. Así es que, como el culo no estaba dispuesto a seguir siendo azotado, una noche se va. A la mañana siguiente, el niño se encuentra con que no puede hacer muchas cosas como sentarse o montarse en los columpios. Por la noche pide que vuelva su culo y asegura que se portará bien.

¡¿Qué os parece?! El mensaje claramente es éste: si no os portáis bien, o sea, hacéis lo que yo digo cuando yo lo digo, os arrepentiréis. Por no hablar de los azotes! normalizar desde la escuela el maltrato físico es algo penoso de verdad.

Lo cierto es que mi hija se tronchaba con eso de que el culo se despegaba y se iba solo, le hacía mucha gracia. Yo le preguntaba "pero.. qué es portarse mal?", ella me contestaba "pues jugar a indios en casa y romper un jarrón", "ya.. la casa no parece un buen sitio para jugar a indios, no?, "noo", "y por qué su madre no le decía donde podía jugar a indios sin peligro de romper nada?", "no sé.. le pegaba..", "yo creo que ningún niño debería recibir azotes, da igual lo que haga, siempre hay una forma de decir las cosas sin hacer daño, por muy enfadado que uno esté", "yaa, le podía haber dicho que no le gusta que le rompan sus cosas!"

Me asusta que los niños vean normal la violencia que se ejerce contra ellos.. porque entonces verán normal cualquier tipo de violencia y aunque no les guste, ni siquiera la justifiquen, bajarán la cabeza.. porque las cosas son así.. es lo que ven, reciben, les han enseñado.. Y aunque en casa nos esforcemos porque la violencia no sea lo normal el mundo va ocupando cada vez más espacio en nuestro pequeñines y la verdad, a veces se siente vértigo. Me gustaría y deseo con todas mis fuerzas que desde la escuela este tema se tomara tan en serio como leer y escribir pero es algo que, independientemente de la filosofía del centro, depende en gran medida de la sensibilidad del profesor o profesora.


Sabéis lo que haría yo el primer día de clase? trataría el hecho de que cada una de esas pequeñas personitas son seres únicos, irrepetibles y valiosos en sí mismos. Me parece importante recalcar ésto en un tiempo y en un espacio en el que todavía se penalizan las diferencias.

Me viene a la mente Elmer, el elefante de colores, lo conocéis? Elmer, como decía, es un elefante de colores y vive con muchos otros elefantes todos de color gris. Elmer simpre les hace reir. Una noche le da por pensar que como no se van a reir de un elefante de colores, donde se ha visto eso! Concluye que está harto de ser diferente y esa misma noche deja la manada para pintarse de gris. Cuando vuelve nadie le reconoce. Después de un tiempo entre el resto de elefantes le empieza a entrar la risa, no aguanta más, levanta su trompa y les pega un susto tremendo gritando "tururuuuú". Entonces todos empiezan a reir y se alegran tanto de volver a tener a Elmer entre ellos que deciden hacer una fiesta en la que todos los elefantes se pintan de diferentes colores y formas, como Elmer!

Terminaría diciendoles a los niños que en esta clase todos ellos son como Elmer, cada uno con sus colores y formas, como en la fiesta final. Les diría que cada uno tiene sus gustos, su forma de hacer las cosas, su ritmo, que a unos les hace sentir bien unas cosas y a otros otras, cada uno tiene sus dibujos favoritos, su juego favorito, su cuento favorito, a unos les gusta más bailar y a otros cantar, a unos se les da mejor una cosa y a otros otra.. quizá les preguntara a cada uno qué es lo que les gusta más del mundo entero y qué es lo que menos. Sería una bonita forma de ir conociéndonos todos. Total, qué más se puede hacer un primer día de clase!

Luego les daría una hoja con el dibujo de un elefante en blanco y les pediría que pintasen a su elefante como ellos quieran. Y colgaría todos esos Elmers con nombres de niños en el aula, bien a la vista, para que tengan presente que ellos son así, únicos e irrepetibles.

martes, 18 de septiembre de 2012

Después del cole


Empieza el cole y ahí que van la mayoría de los niños, los míos incluídos. J ha empezado este año en infantil y L lo terminará este curso. Aunque en nuestro caso no hay (casi) resistencia por su parte veo claramente cómo les afecta la vivencia en la escuela. Y es que claro, me pongo en situación, una profesora para 18-19 niños (en otros casos el ratio es mayor), tiene que ejercer un control para dominar la situación.. y casi siempre el resultado es reprimir esas energías inmensas e imparables.. para mí lo ideal sería canalizarlas pero lo entiendo (o no).. los recursos son los que hay.

Además, si tenemos en cuenta que los más pequeños están todavía en fase de pre-socialización podemos entender que para ellos el resto de compañeros son "la competencia" y no cuesta imaginar la de situaciones que les provocarán frustración, dolor, agotamiento de tanto competir y pelear.. y encima sin mamá cerca!

Dándome cuenta de todo ésto, pongo especial cuidado en que mis hijos no tengan que reprimir nada más el resto del día. Lo bueno que tienen los niños es que no se quedan con nada que les sobre.. y aquello que se quedó atascado en el cole sale en cuanto se liberan. Y muy habitualmente sale en forma de lloros, de gritos, de peleas, de "noooo", de "tontaaa".. las emociones que se generan cuando un@ es reprimido no son de las más amigables, la verdad, y luego, cuando pueden por fin, se manifiestan abruptamente. Y los pequeños necesitan contar con la comprensión y ayuda de sus padres para librarse de lo que les oprime.

No todos los niños lo vivirán así, estoy segura, sin embargo yo si veo algo de esto en mis hijos y en muchos niños de alrededor. Los comentarios habituales de estos días me lo confirman:  "están mis hijos..", "lleva unos días más llorón..", " vaya carácter ha sacado al empezar la escuela!". Hoy en la frutería la tendera ha preguntado a una niña de unos 3 años que qué tal en el cole y su madre se ha apresurado a contestar "en la escuela muy bien.. en casa muy mal" y enseguida ha añadido que no deja de llorar y que no le de el chupachús que estaba castigada.

Me apena profundamente pensar que los niños, después del cole, no encuentren lo que necesitan, unos brazos amorosos y comprensivos, sensibles y atentos a lo que pueda estar pasando en ese pequeño cuerpecito, dispuestos a absorver y dar validez a las posibles emociones que han surgido mientras estaban "solos" "ahí fuera". Este me parece uno de esos momentos en los que pararse y atenderles con todos nuestros sentidos, esforzándonos por mirarles más allá de donde estamos acostumbrados, lidiar con nuestras propias emociones y no dejar que interfieran en nuestro acompañamiento porque ahora los que apremian son ellos. Me pongo como objetivo estos días no permitir que me alcancen las explosiones de emociones contenidas sino absorverlas y liberarlas.. y la forma que he encontrado de descargarnos tod@s es.. reír y jugar y correr y no parar de reir y llorar si hace falta y volver a reír y bailar y reír y reír y reír :D

Y es que os imagináis salir de trabajar y estar con alguién que os siga diciendo qué, cómo y cuándo sin casi tener espacio para elegir nada? los adultos salen de trabajar y tienen otras obligaciones, de acuerdo, pero en algún momento del día hacen lo que quieren, lo que les apetece.. unos van al gimnasio, otros se reunen con amigos para tomar algo, otros se tiran en el sofá a hacer nada (que está muy bién), algunos van a correr, a la piscina, a yoga, al cine, leen, pintan, cocinan, .. casi todo el mundo tiene esa actividad que le permite liberarse, el "ahora yo".

Hace un ratito cuando nos disponíamos a cenar L, que se resisitía a la voz de "a cenar", ha acabado diciendo.. "sí quiero cenar! PERO CUANDO YO QUIERA!". Mi compañero y yo nos hemos mirado al instante comprendiendo lo que pasaba.. "vale L, la cena la tienes lista para cuando quieras" y tras un suspiro que he entendido como un "gracias" ha venido a sentarse con nosotros.. y hemos tenido una cena llena de risas.

Cuánto durará la adaptación? no tengo idea.. pero si no podemos cambiar el colegio (que esa es otra lucha) tendremos que cambiar (o afinar) el entorno familiar. Y si no sabéis por dónde empezar.. REIROS!

martes, 10 de enero de 2012

El bien y el mal


Qué es el bien y qué es el mal? Esta pregunta que ha traído de cabeza a filósofos y pensadores de todos los tiempos parece no tener secretos para muchas madres y muchos padres.. o eso se desprende, por lo menos, de la contundencia con la que manejan estos términos.. "pórtate bien", "no te portes mal", "eres un niño bueno/malo", etc..

Deberíamos hacer un esfuerzo y sustituir estas palabras por lo que realmente queremos decir. Porque.. qué está bien? qué está mal? lo que para una madre está bien para otra no lo está tanto y para una tercera está rotundamente mal. Incluso dentro de una familia puede haber discrepancias (y de hecho en la mayoría las hay). Esta ambigüedad deja a nuestro niños desamparados y a merced del adulto (madre, padre, abuela, abuelo, profesor/a, la madre de un amigo o una amiga de la madre). Además les roba el derecho a decidir.. pueden decidir satisfacer nuestros deseos (que no dejan de ser necesidades) o pueden decidir satisfacer las suyas.. pero ésto solo es posible si queda claro lo que les pedimos.

Mensajes tan poco concisos como "pórtate bien" hacen muy probable que los pequeños sigan haciendo eso que nosotros no queremos y entonces lo tomamos como desobediencia o como una tomadura de pelo cuando en realidad lo que pasa es que el niño no sabe qué es lo que queremos que haga o deje de hacer.. porque no se lo hemos dicho! Es una mera cuestión de comunicación. Concretemos un poco más.. ellos no pueden manejarse con conceptos tan amplios y relativos como el bien y el mal.. en realidad ni los adultos podemos.. se hace muy difícil la comunicación. Y todo se complica más aún cuando se otorga carácter absoluto a términos tan relativos e incluyentes como éstos. Casi todo en este mundo depende del cristal con que se mire, aprendamos pues a fluir y no nos quedemos en una posición absoluta.. estática.

El tema del pegar, por ejemplo, es algo en que la mayoría de las madres y padres coinciden, "no se pega", "pegar está mal". Pero cuando es a nuestro hijo al que le pegan primero, la cosa ya no está tan clara. Está bien que un niño responda a un golpe pegando? "si te pegan, pega", este es el mensaje que reciben muchos niños. Pero.. el pegar no está mal? si, pero si te pegan primero no. Cómo?! No veis a las incongruencias que llegamos moviéndonos de forma absoluta por los mares del bien y del mal? Mirándolo desde el relativismo, yo diría que el acto de pegar en sí mismo no está ni bien ni mal. Lo cierto es que pegar puede dañar y ésto es lo que debemos mostrar a los pequeños. En cada situación concreta deberemos atender las emociones involucradas y analizar junto a nuestros hijos las consecuencias. Podemos mostrar otras formas de sacar lo que llevó a pegar. Eso sí puede ayudar a los pequeños.

Pero esto de concretar es mucho más difícil que soltar un rápido e irreflexivo "pórtate bien". ¿Cómo quieres que se porte, es decir, cómo quieres que actúe? ¿Qué crees que es portarse mal? Qué necesidades quedan satisfechas si tu hijo se comporta como tú crees que es lo adecuado? ¿Y qué pasa con las necesidades de tu hijo? ¿las tienes en cuenta a la hora de pedirle que adopte la actitud que tú quieres? ¿la actitud que deseas sería válida en todas las situaciones o solo en ésta? Lo cierto es que el "pórtate bien" no deja de ser un "haz lo que te digo" pero sin decirlo. Cuando vamos más allá se abre un basto campo de posibilidades.. nuevas formas de comunicarnos y relacionarnos con nuestros hijos que, sin duda alguna, nos enriquecerán a grandes y pequeños. No hay comportamientos buenos y malos, solo hay comportamientos movidos por una maraña de emociones, circunstancias, necesidades, .. y esto no podemos obviarlo sin negar a la personita.

Así que insisto, hablemos claro con nuestro hijos. "no podemos tocar las frutas que no vayamos a comprar", "en la biblioteca tenemos que hablar bajito", "en casa de la abuela no podemos saltar en el sofa", "para jugar con el balón hay que salir a la calle, .. y tendremos que tener presente que quizá la edad de nuestros hijos no les permita comportarse como la situación requiere.. y en este punto podemos entrar en otro debate ¿se acepta a los niños en nuestros espacios? porque la verdad.. parece que molestan en todos los sitios.. pero esto lo dejamos para otro momento.

Y ahora, volviendo la mirada hacia nosotros mismos y al mundo de la maternidad, se oye mucho eso de buena madre y mala madre. ¿Qué es ser buena o mala madre? cada uno tendrá sus respuestas pero pensémoslo bien.. una madre es una mujer con una historia detrás que se encuentra en un punto de su camino, con sus sueños, sus miedos, .. y eso la lleva a actuar como lo hace. Todas las madres que conozco quieren lo mejor para sus hijos y los crían como pueden, como saben, como les dejan, .. con sus virtudes y sus limitaciones. No somos ni buenas ni malas madres, ni peores ni mejores.. somos personas que estamos aquí y ahora. Como nos tratemos a nosotras mismas, trataremos a nuestros hijos y a los que nos rodean. El hoy no es igual que el ayer y con seguridad será distinto del mañana. Regalémonos de vez en cuando una pizca más de consciencia y aparecerán nuevos colores, sonidos, texturas y olores para compartir con los que nos rodean.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sobre mi hijo y los de su edad


 Nunca consideramos a mi hija una niña tranquila.. hasta que llegó su hermano. Y que conste que no soy amiga de las comparaciones.. pero tod@s l@s m(p)adres con más de un hijo saben que son inevitables.. y es que no deja de sorprendernos el hecho de que dos bollitos hechos con los mismos ingredientes y cocinados en el mismo horno puedan ser tan diferentes! Pero ahí la maravilla de la vida.. cada persona es única e irrepetible. Y solo es que mi hijo es más.. como decirlo.. extremo que su hermana. Le gustan las alturas.. subir, trepar, saltar, .. y él mismo se pone retos a superar.. le he visto poner una silla encima de otra y sentarse en lo alto. Y nosotros hemos incurrido en un error.. pensar que lo sabíamos todo sobre esta edad.. como ya habíamos pasado por aquí antes.. pero no con J! lo que vivimos fue con L!

J ahora tiene 19 meses. Muchas madres coincidimos en que esta etapa, entre el año y los dos años, es agotadora.. "la peor" decimos como si fuéramos mártires resignadas.. aunque a un@ buen observador@ no se le escapará la sonrisilla que nos asoma mientras miramos a nuestros retoñitos corretear.. aunque tampoco hace falta ser tan buen observador porque la frase siempre acaba con un "pero ahora están para comérselos, eh?" y entonces nuestras sonrisas se muestran en todo su esplendor.

A mí esta edad me parece muy delicada. Sí.. porque es a esta edad cuando empiezan a mostrar su voluntad de forma más contundente y eso a muchos padres les asusta. Es una etapa de exploración del medio, de probar hasta dónde son capaces, de experimentar con nuestras reacciones.. y es lo que necesitan hacer para un desarrollo óptimo. A esta edad empezamos a darnos cuenta de que entienden.. cuando les decimos "lleva esto a papá" y van y se lo llevan nos quedamos pasmadas "si entiende!". Pero que vayan entendiendo no significa que estén preparados para hacer todo lo que esperamos de ellos y mucho menos que obedezcan todas nuestras ordenes. Por ejemplo, es muy común que estén comiendo y de repente empiecen a tirar la comida al suelo.. les decimos que la comida es para comer y ellos siguen tirándola.. much@s m(p)adres se toman ésto como una ofensa, como un reto porque "ya entiende lo que le digo". Sí, ya se que entiende un montón de cosas pero tu hijo de año y pico está descubriendo la gravedad! y además se está dando cuenta de que cada vez que tira algo al suelo provoca una reacción a su alrededor y eso es un juego de control para él. De verdad que no lo hace para fastidiar.

Para mí esta edad es un punto de inflexión en el camino de hacerse de un@ m(p)adre. Puede que hasta ahora hayamos visto al bebé que teníamos entre brazos como un ser lleno de pura necesidad y que le hayamos atendido sin dudar de sus intenciones.. pero a esta edad algun@s m(p)adres empiezan a dudar.. y hay que elegir (la mayoría de las veces inconscientemente) entre ver a nuestr@ hij@ como un enemigo o como lo que es, un bebe de un año.  Es entonces cuando algun@s de l@s m(p)adres que deciden ver a sus hijos como enemigos, como "pequeños tiranos" que se les llama, empiezan a dar los primeros azotes a sus hijos amparándose en el "es que tiene que aprender a..", empiezan las amenazas, los castigos, los gritos, los chantajes.. y es entonces cuando los niños, en el momento en el que tanto necesitan que les acompañemos, que seamos su referencia segura en un mundo nuevo y desconocido, no nos encuentran a su lado, nos oponemos a sus impulsos naturales y ellos se encuentran.. incomprendidos, frustrados y perdidos ante un basto campo de sensaciones, emociones, caras, caminos, .. nuevos. En una etapa donde casi no se conoce el miedo, l@s m(p)adres nos apresuramos a mostrárselo en lugar de alentar esa valentía innata. Es una pena.. porque esos miedos solo nos pertenecen a nosotros y no les hacemos ningún favor traspasándoles algo innecesario que les limitará en su despertar a la vida. Esos miedos infundados confunden a su continuum y el niño se aleja poco a poco de la valiosa herramienta que la Naturaleza dispuso para su supervivencia.

Entonces veamos.. qué necesitan mi hijo y los de su edad? necesitan explorar, explorar y explorar.. explorar el mundo físico y el mundo emocional.. y seguridad para hacerlo. Nos necesitan cerca de ellos, sin interferir, cuando están en los columpios probándose hasta dónde son capaces y superando lo que consiguieron ayer.. nos necesitan cuando sus emociones les desbordan y no saben manejarlas y se frustran y se enfadan y nos pegan o se pegan, ahí nos necesitan disponibles y amorosos no castigadores y lejanos.

Y.. qué es lo que no necesitan mi hijo y los de su edad? no necesitan que les digamos "no" continuamente, no necesitan que les pongamos límites limitadores de libertad.. si acaso límites de seguridad, no necesitan que les frustremos más de lo que la propia vida lo hace, no necesitan que les recordemos constantemente que se van a caer.. porque entonces se caerán.. mejor estar cerca para que se apoyen en nosotros cuando lo necesiten, no necesitan que les digamos que no pueden hacer todo lo que les de la gana.. eso ya lo saben ellos, no necesitan que les mostremos quién manda.. porque ellos están deseosos de agradarnos, no necesitan aprender que la vida es dura.. porque no tiene que ser así, no necesitan que les metamos prisa para crecer.. lo harán de todos modos.

Y.. qué necesitamos l@s m(p)adres de niños de la edad de mi hijo? Necesitamos confiar en ellos.. en su sabiduría y autorregulación.. en su continuum, y necesitamos confianza en nosotros.. en que estamos haciendo lo correcto. Necesitamos kilos y kilos de paciencia.. y más kilos, y energía.. mucha energía! necesitamos la capacidad de mirarnos dentro para no dejar que nuestra historia interfiera entre ellos y nosotros, necesitamos tirarnos al suelo y ver el mundo desde ahí.. desde donde lo ven nuestros niños.. solo así entenderemos ciertas cosas, necesitamos apoyo para cuando tengamos que recobrar el aliento, necesitamos ser capaces de pedir disculpas cuando nos equivoquemos.. eso nos librará de la culpa y nos hará responsables de nuestros actos, necesitamos recordar que ellos aprenden del ejemplo. Necesitamos estar en forma.. física y mentalmente.

¿Y qué es lo que no necesitamos l@s m(p)adres de niños de la edad de mi hijo? no necesitamos que ningún aprendiz de bruj@ nos augure el futuro, solo eso..

El criar con amor y respeto significa confiar..y aquí otra peculiaridad de esta edad.. el que quiera resultados nos los va a tener ahora y esto puede hacer que nos asalten las dudas "¿lo estaré haciendo bien?". Este es un tiempo de trabajar.. entendiendo trabajar como cultivar el amor, el respeto y la confianza.. el fruto se verá claramente más adelante. Siguiendo con el ejemplo de tirar la comida.. podemos confiar en que es una etapa que pasará sola (y así es) o podemos verlo como un desafío y utilizar métodos pocos respetuosos para cambiar esa conducta propia de su edad. Puede que en el segundo caso se consiga cambiar el comportamiento del niño y el padre puede decir que ve "resultados". Sin embargo, si respetamos los ritmos de nuestros hijos no intentaremos erradicar esta conducta. Y entonces qué? le dejo tirar toda la comida que quiera al suelo? puede preguntarse alguien. Pues decisión de cada uno será.. en nuestro caso, hay veces que mi hijo hace uno o dos lanzamientos y no va a más.. pues no pasa nada.. otras veces le da un arrebato y empieza a vaciar el plato puñado a puñado y entonces retiro el plato de su alcance. Depende mucho de la situación en concreto.. si estamos en casa o fuera, según la comida que haya en el plato, si tenemos tiempo para jugar y recoger o no disponemos de ese tiempo.. o de ganas! en fin.. no hay recetas a seguir.. toca improvisar!

Como dice mi amiga Colo, "me encuentro en un estado de aprendizaje y fascinación continuo, cada avance, cada gesto que va madurando me coloca en el punto exacto que vivimos y me permito detenerme a saborearlo." Esa es la actitud para disfrutar de nuestro pequeño de año y pico y que él disfrute de nosotros. No perdamos la oportunidad y dejémos que nuestros niños nos recuerden esa otra forma de mirar al mundo!

jueves, 2 de junio de 2011

Sobre la desobediencia (o la obediencia que es lo mismo) y las expectativas.


No me gusta la idea de niños obedientes, niños sumisos que hacen sin rechistar lo que dice el adulto, porque me parece antinatural! La naturaleza curiosa, imparable e inocente del niño no le permite pararse en seco y renunciar a las maravillas que le rodean. Bueno.. pues aun creyendo firmemente que esto es así me descubría en mi día a día pensando "es que no me hace ni caso!" Y cuando este pensamiento aparecía en mi cabeza ya estaba perdida. Unas ansias de control y un pánico al descontrol me cegaban y ya solo importaba que "me hiciera caso". Cuando pronunciaba la frase "pero hazme caso" me sentía rara. Luego mas calmada me apresuraba a explicar a mi hija que yo no quiero que me haga caso "porque si" pero me gustaría que me escuchara y si no esta de acuerdo con lo que la pido que me lo diga y podemos acordar algo juntas. Uhmmm, igual con 3 años y medio es demasiado pronto para esperar esto pero yo me quedaba mas tranquila haciéndole llegar el mensaje.. "ya lo ira interiorizando" me decía.

Bueno.. pues en este tema he estado enfrascada las ultimas semanas. He reflexionado mucho sobre la desobediencia (o la obediencia que es lo mismo). No quiero niños obedientes pero luego en la vida diaria se dan muchas situaciones en las que quiero que me hagan caso. Y que hacer cuando no te hacen caso? Como conseguir que te hagan caso? Y si no quieren hacerte caso?! Hay que obligarles a que te hagan caso? Como?! Vale.. esta claro que no les voy a obligar a hacerme caso porque no uso "el obligar", no se me ocurre ninguna forma de obligar que me guste, ni castigos, ni chantaje emocional ni por supuesto castigo físico. Entonces, si no quieren hacer caso no puedo hacer nada para cambiar esa situación, tengo que aceptarla, deciden no hacer lo que les pido, bien.. tengo que respetar su decisión. Pero.. y así se queda esto? A mi me seguia carcomiendo algo por dentro, en ocasiones sentia impotencia y frustración, otras veces dudas, muchas dudas.. "¿estoy haciendo bien?". La cuestion es.. si no espero obediencia ciega, entonces que espero? Que espero?! Aqui esta el problema!.. en mis expectativas!. Si no se cumplen yo me siento frustada, si no se cumplen la "culpa" (que palabra tan horrible) es de mis hijos.. porque "no me hacen caso".  Ajá! os pille expectativas, vosotras sois las responsables de mi desasosiego.

Una vez aclarado el tema, no me ha costado nada dejar a un lado las expectativas. Cuando pido algo a mis hijos soy consciente de que puedo recibir un "no" de mil formas distintas y yo les respeto. Esto no quiere decir que me quede como una boba encogida de hombros y diciendo "ah, vale". Si es el caso, habra que encontrar la forma de que tanto sus necesidades como las mias queden satisfechas.

Por ejemplo, tipica escena, mi hija se dirige a la habitación en la que esta dormido su hermano, le pido que no entre porque esta dormido, si ella sigue adelante voy y la cojo impidiendola que llegue a la habitación. Le repito que su hermano esta dormido y le pregunto que quiere hacer en la habitacion. Igual solo quiere coger un juguete y no tiene ninguna intención de despertar a su hermano (como yo había supuesto). Y como hablando se entiende la gente, podemos llegar a un acuerdo, por ejemplo, yo entro a la habitación a coger lo que ella quería.
¿Y si su intencion era precisamente la de despertar a su hermano? Bueno.. pues habra que averiguar que hay detras. ¿Se aburre y quiere jugar? ¿Es una llamada de atencion? Sea lo que sea.. es una necesidad a tener en cuenta. No nos podemos quedar en un simple "que te he dicho que no entres en la habitacion y punto".

Se dan tantas, tantas, tantas y tantas situaciones diariamente que no podemos esperar aplicar siempre la misma formula.. porque no es tan facil.. pero si estamos conectados con las necesidades y emociones de nuestros hijos y por encima de todo les respetamos, sabremos que decir y hacer en cada momento.

En mis reflexiones sobre la desobediencia (o la obediencia que es lo mismo) aparece continuamente el respeto. Muchos padres y madres temen que el hecho de que sus hijos les desobedezcan significa que no les respetan. Con todo lo dicho anteriormente, creo que es precisamente al contrario, nuestros hijos nos desobedecen cuando no les respetamos. Otro tema interesante.. el respeto.

Como ya he dicho, infinidad de veces he dudado de mi misma preguntandome si no era demasiado permisiva, si no criaria hijos caprichosos, tiranos y solo preocupados en sus propias necesidades.. y sigo dudando en determinados momentos.. pero realmente estoy convencida de que un niño tratado con amor y respeto, que es valorado y tenido en cuenta se relacionara con los demas desde el amor y el respeto.