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martes, 10 de septiembre de 2013

El primer día de clase

El primer día de clase, la profesora cuenta un cuento a sus alumnos de primero de primaria. Va de un niño que cuando se porta mal su madre le da unos azotes en el culo. El culo le pide al niño que se porte bien para no recibir más golpes pero el niño no le hace caso. Así es que, como el culo no estaba dispuesto a seguir siendo azotado, una noche se va. A la mañana siguiente, el niño se encuentra con que no puede hacer muchas cosas como sentarse o montarse en los columpios. Por la noche pide que vuelva su culo y asegura que se portará bien.

¡¿Qué os parece?! El mensaje claramente es éste: si no os portáis bien, o sea, hacéis lo que yo digo cuando yo lo digo, os arrepentiréis. Por no hablar de los azotes! normalizar desde la escuela el maltrato físico es algo penoso de verdad.

Lo cierto es que mi hija se tronchaba con eso de que el culo se despegaba y se iba solo, le hacía mucha gracia. Yo le preguntaba "pero.. qué es portarse mal?", ella me contestaba "pues jugar a indios en casa y romper un jarrón", "ya.. la casa no parece un buen sitio para jugar a indios, no?, "noo", "y por qué su madre no le decía donde podía jugar a indios sin peligro de romper nada?", "no sé.. le pegaba..", "yo creo que ningún niño debería recibir azotes, da igual lo que haga, siempre hay una forma de decir las cosas sin hacer daño, por muy enfadado que uno esté", "yaa, le podía haber dicho que no le gusta que le rompan sus cosas!"

Me asusta que los niños vean normal la violencia que se ejerce contra ellos.. porque entonces verán normal cualquier tipo de violencia y aunque no les guste, ni siquiera la justifiquen, bajarán la cabeza.. porque las cosas son así.. es lo que ven, reciben, les han enseñado.. Y aunque en casa nos esforcemos porque la violencia no sea lo normal el mundo va ocupando cada vez más espacio en nuestro pequeñines y la verdad, a veces se siente vértigo. Me gustaría y deseo con todas mis fuerzas que desde la escuela este tema se tomara tan en serio como leer y escribir pero es algo que, independientemente de la filosofía del centro, depende en gran medida de la sensibilidad del profesor o profesora.


Sabéis lo que haría yo el primer día de clase? trataría el hecho de que cada una de esas pequeñas personitas son seres únicos, irrepetibles y valiosos en sí mismos. Me parece importante recalcar ésto en un tiempo y en un espacio en el que todavía se penalizan las diferencias.

Me viene a la mente Elmer, el elefante de colores, lo conocéis? Elmer, como decía, es un elefante de colores y vive con muchos otros elefantes todos de color gris. Elmer simpre les hace reir. Una noche le da por pensar que como no se van a reir de un elefante de colores, donde se ha visto eso! Concluye que está harto de ser diferente y esa misma noche deja la manada para pintarse de gris. Cuando vuelve nadie le reconoce. Después de un tiempo entre el resto de elefantes le empieza a entrar la risa, no aguanta más, levanta su trompa y les pega un susto tremendo gritando "tururuuuú". Entonces todos empiezan a reir y se alegran tanto de volver a tener a Elmer entre ellos que deciden hacer una fiesta en la que todos los elefantes se pintan de diferentes colores y formas, como Elmer!

Terminaría diciendoles a los niños que en esta clase todos ellos son como Elmer, cada uno con sus colores y formas, como en la fiesta final. Les diría que cada uno tiene sus gustos, su forma de hacer las cosas, su ritmo, que a unos les hace sentir bien unas cosas y a otros otras, cada uno tiene sus dibujos favoritos, su juego favorito, su cuento favorito, a unos les gusta más bailar y a otros cantar, a unos se les da mejor una cosa y a otros otra.. quizá les preguntara a cada uno qué es lo que les gusta más del mundo entero y qué es lo que menos. Sería una bonita forma de ir conociéndonos todos. Total, qué más se puede hacer un primer día de clase!

Luego les daría una hoja con el dibujo de un elefante en blanco y les pediría que pintasen a su elefante como ellos quieran. Y colgaría todos esos Elmers con nombres de niños en el aula, bien a la vista, para que tengan presente que ellos son así, únicos e irrepetibles.

martes, 18 de septiembre de 2012

Después del cole


Empieza el cole y ahí que van la mayoría de los niños, los míos incluídos. J ha empezado este año en infantil y L lo terminará este curso. Aunque en nuestro caso no hay (casi) resistencia por su parte veo claramente cómo les afecta la vivencia en la escuela. Y es que claro, me pongo en situación, una profesora para 18-19 niños (en otros casos el ratio es mayor), tiene que ejercer un control para dominar la situación.. y casi siempre el resultado es reprimir esas energías inmensas e imparables.. para mí lo ideal sería canalizarlas pero lo entiendo (o no).. los recursos son los que hay.

Además, si tenemos en cuenta que los más pequeños están todavía en fase de pre-socialización podemos entender que para ellos el resto de compañeros son "la competencia" y no cuesta imaginar la de situaciones que les provocarán frustración, dolor, agotamiento de tanto competir y pelear.. y encima sin mamá cerca!

Dándome cuenta de todo ésto, pongo especial cuidado en que mis hijos no tengan que reprimir nada más el resto del día. Lo bueno que tienen los niños es que no se quedan con nada que les sobre.. y aquello que se quedó atascado en el cole sale en cuanto se liberan. Y muy habitualmente sale en forma de lloros, de gritos, de peleas, de "noooo", de "tontaaa".. las emociones que se generan cuando un@ es reprimido no son de las más amigables, la verdad, y luego, cuando pueden por fin, se manifiestan abruptamente. Y los pequeños necesitan contar con la comprensión y ayuda de sus padres para librarse de lo que les oprime.

No todos los niños lo vivirán así, estoy segura, sin embargo yo si veo algo de esto en mis hijos y en muchos niños de alrededor. Los comentarios habituales de estos días me lo confirman:  "están mis hijos..", "lleva unos días más llorón..", " vaya carácter ha sacado al empezar la escuela!". Hoy en la frutería la tendera ha preguntado a una niña de unos 3 años que qué tal en el cole y su madre se ha apresurado a contestar "en la escuela muy bien.. en casa muy mal" y enseguida ha añadido que no deja de llorar y que no le de el chupachús que estaba castigada.

Me apena profundamente pensar que los niños, después del cole, no encuentren lo que necesitan, unos brazos amorosos y comprensivos, sensibles y atentos a lo que pueda estar pasando en ese pequeño cuerpecito, dispuestos a absorver y dar validez a las posibles emociones que han surgido mientras estaban "solos" "ahí fuera". Este me parece uno de esos momentos en los que pararse y atenderles con todos nuestros sentidos, esforzándonos por mirarles más allá de donde estamos acostumbrados, lidiar con nuestras propias emociones y no dejar que interfieran en nuestro acompañamiento porque ahora los que apremian son ellos. Me pongo como objetivo estos días no permitir que me alcancen las explosiones de emociones contenidas sino absorverlas y liberarlas.. y la forma que he encontrado de descargarnos tod@s es.. reír y jugar y correr y no parar de reir y llorar si hace falta y volver a reír y bailar y reír y reír y reír :D

Y es que os imagináis salir de trabajar y estar con alguién que os siga diciendo qué, cómo y cuándo sin casi tener espacio para elegir nada? los adultos salen de trabajar y tienen otras obligaciones, de acuerdo, pero en algún momento del día hacen lo que quieren, lo que les apetece.. unos van al gimnasio, otros se reunen con amigos para tomar algo, otros se tiran en el sofá a hacer nada (que está muy bién), algunos van a correr, a la piscina, a yoga, al cine, leen, pintan, cocinan, .. casi todo el mundo tiene esa actividad que le permite liberarse, el "ahora yo".

Hace un ratito cuando nos disponíamos a cenar L, que se resisitía a la voz de "a cenar", ha acabado diciendo.. "sí quiero cenar! PERO CUANDO YO QUIERA!". Mi compañero y yo nos hemos mirado al instante comprendiendo lo que pasaba.. "vale L, la cena la tienes lista para cuando quieras" y tras un suspiro que he entendido como un "gracias" ha venido a sentarse con nosotros.. y hemos tenido una cena llena de risas.

Cuánto durará la adaptación? no tengo idea.. pero si no podemos cambiar el colegio (que esa es otra lucha) tendremos que cambiar (o afinar) el entorno familiar. Y si no sabéis por dónde empezar.. REIROS!

viernes, 16 de septiembre de 2011

Quiero volver a la rutina!


Hay rutinas y rutinas.. o no? La rutina de este último mes ha sido genial.. padres y niños dedicandonos los unos a los otros. Nos levantabamos cuando nos despertabamos, desayunabamos todos juntos y luego.. "¿qué hacemos familia?" o a la playa, o al parque, o paseo en bici, o a perdernos por las calles que elegían los peques. Después de comer siesta y de nuevo a la rutina "¿qué hacemos familia?". Acostarnos sin prisa, felices y contentos y a despertarnos en otro día rutinario. Me encanta la rutina!

Pero esta semana nuestra rutina se ha roto.. y yo estoy triste, sombría y decaída.. quiero volver a la rutina! De repente mi compañero vuelve al trabajo y mi hija al cole. El despertador suena cuando todavía estamos soñando y los cuerpecitos pequeños se revuelven en mis brazos resistiéndose a abrir los ojos. ¿Es necesario esto? mucho me he preguntado si no podríamos aprovechar este curso en el que yo estaré en casa para librar a mi hija del cole pero.. no me atrevo.. el trabajo me espera el curso que viene. Probamos a ver como toma el principio del curso (no es el primer año) y parece que bién.. se queda a gusto, sale contenta.. pero también ha notado el cambio de rutina porque "mamá, mamá, mamá.. mira lo que hago", "mamá, mamá.. mira", "mamá, mamá.. ven, mira", "mamá, mamá.." necesita que la mire, que no deje de mirarla.

Siento que algo no está bién.. vivimos esclavos del trabajo. No pretendo vivir sin trabajar.. solo pretendo vivir! Las jornadas de trabajo duran todo el día.. y no queda tiempo para más. La vida se pasa esperando los fines de semana y las vacaciones.. la vida se pasa! ¿Cómo es posible que los niños desde los 2 años tengan un horario de mañana y tarde en la escuela? qué sentido tiene que los niños estén alejados de sus padres todo el día?! Ah! que los padres están todo el día trabajando.. y la sociedad cuida de ellos mientras tienen a sus padres presos en sus puestos de trabajo.. y así de paso van acostumbrando a sus pequeños a lo que les espera en el futuro. Y las madres que no trabajan? esas mujeres que se encuentran solas con sus niños porque el resto del mundo está trabajando están angustiadas en su soledad y aceptan como una liberación el que cuiden de sus hijos.. y los "eduquen" para que sean ciudadanos de primera. Ay, que negro lo veo todo hoy!

Yo sueño con un mundo en el que se trabaje solo por la mañana y el resto del día sea para dedicarselo uno a sí mismo, a su manera y a quién quiera. Que las madres estén cuidadas para que puedan dedicarse a criar a sus hijos hasta.. los 3 o 4 años.. si así lo desean.. es mucho pedir? Que las escuelas cuiden de nuestros pequeños mientras no estamos y que las lleven adultos con vocación interesados en acompañar a los niños y dispuestos a aprender de ellos. Donde el mundo es la escuela y todos aprendemos de todos. Sueño con un mundo en el que se acepte a los niños y no se les vede el paso a espacios de adultos porque molestan. Un mundo en el que todas las personas seamos iguales sin importar la edad, el sexo, el color, donde nacimos o cómo llamamos a nuestro dios. Donde prime el amor, el respeto y no el miedo y la desconfianza. Donde se mire más adentro que afuera. Donde no exista la culpa sino la responsabilidad. Donde la gente no muera de hambre y soledad.. como es posible eso? Un mundo donde los animales vuelvan a ser libres y el planeta respetado y venerado. Un mundo donde el hombre deje de mirarse el ombligo y deje de pensar que el mundo se hizo para él. Si.. me gusta soñar y además sabéis que? muchas veces los sueños se hacen realidad :) nunca os ha pasado?

Lo que os decía.. que esta semana he estado algo decaída y claro! a mis hijos esto les afecta.. bueno.. y a todo el que está cerca mío pero a mis hijos más. He estado falta de paciencia y empatía, algo gritona.. uffff, tenía que ocuparme de mí misma, tenía que llenarme de nuevo si no.. cómo? de qué manera llenaros a vosotros hijos míos? Pero ellos no me daban tregua.. aunque estuviera su padre me seguían, me buscaban, me pedían.. "dile a tu padre".. "nooooo, quiero contigooooo". Ayer estuvieron todo el día conmigo pero sin verme, por eso me buscaban.. porque no me sentían. Cuando se durmieron y me paré a mirarme me di cuenta.. esta rutina tan alejada de nuestra maravillosa rutina me había dejado ko en solo 4 días.. tenía que reaccionar!

Así que en eso estoy, sacudiéndome, volviendo con mis niños y buscando lo bueno de esta nueva rutina.. la aceptaré pero no me resignaré.. no quiero transmitir a mis hijos esta sensación de pesadez que me ha invadido y voy a dejarme empapar por el entusiasmo natural y esa capacidad admirable de adaptación que tienen nuestros pequeños. Me quitaré la gruesa piel de adulto y jugaré la vida! y soñaré, y soñaré, y soñaré..