El primer día de clase, la profesora cuenta un cuento a sus alumnos de primero de primaria. Va de un niño que cuando se porta mal su madre le da unos azotes en el culo. El culo le pide al niño que se porte bien para no recibir más golpes pero el niño no le hace caso. Así es que, como el culo no estaba dispuesto a seguir siendo azotado, una noche se va. A la mañana siguiente, el niño se encuentra con que no puede hacer muchas cosas como sentarse o montarse en los columpios. Por la noche pide que vuelva su culo y asegura que se portará bien.
¡¿Qué os parece?! El mensaje claramente es éste: si no os portáis bien, o sea, hacéis lo que yo digo cuando yo lo digo, os arrepentiréis. Por no hablar de los azotes! normalizar desde la escuela el maltrato físico es algo penoso de verdad.
Lo cierto es que mi hija se tronchaba con eso de que el culo se despegaba y se iba solo, le hacía mucha gracia. Yo le preguntaba "pero.. qué es portarse mal?", ella me contestaba "pues
jugar a indios en casa y romper un jarrón", "ya.. la casa no parece un
buen sitio para jugar a indios, no?, "noo", "y por qué su madre no le
decía donde podía jugar a indios sin peligro de romper nada?", "no sé.. le pegaba..", "yo creo que ningún niño debería recibir azotes, da igual lo que haga, siempre hay una forma de decir las cosas sin hacer daño, por muy enfadado que uno esté", "yaa, le podía haber dicho que no le gusta que le rompan sus cosas!"
Me asusta que los niños vean normal la violencia que se ejerce contra ellos.. porque entonces verán normal cualquier tipo de violencia y aunque no les guste, ni siquiera la justifiquen, bajarán la cabeza.. porque las cosas son así.. es lo que ven, reciben, les han enseñado.. Y aunque en casa nos esforcemos porque la violencia no sea lo normal el mundo va ocupando cada vez más espacio en nuestro pequeñines y la verdad, a veces se siente vértigo. Me gustaría y deseo con todas mis fuerzas que desde la escuela este tema se tomara tan en serio como leer y escribir pero es algo que, independientemente de la filosofía del centro, depende en gran medida de la sensibilidad del profesor o profesora.
Sabéis lo que haría yo el primer día de clase? trataría el hecho de que cada una de esas pequeñas personitas son seres únicos, irrepetibles y valiosos en sí mismos. Me parece importante recalcar ésto en un tiempo y en un espacio en el que todavía se penalizan las diferencias.
Me viene a la mente Elmer, el elefante de colores, lo conocéis? Elmer, como decía, es un elefante de colores y vive con muchos otros elefantes todos de color gris. Elmer simpre les hace reir. Una noche le da por pensar que como no se van a reir de un elefante de colores, donde se ha visto eso! Concluye que está harto de ser diferente y esa misma noche deja la manada para pintarse de gris. Cuando vuelve nadie le reconoce. Después de un tiempo entre el resto de elefantes le empieza a entrar la risa, no aguanta más, levanta su trompa y les pega un susto tremendo gritando "tururuuuú". Entonces todos empiezan a reir y se alegran tanto de volver a tener a Elmer entre ellos que deciden hacer una fiesta en la que todos los elefantes se pintan de diferentes colores y formas, como Elmer!
Terminaría diciendoles a los niños que en esta clase todos ellos son como Elmer, cada uno con sus colores y formas, como en la fiesta final. Les diría que cada uno tiene sus gustos, su forma de hacer las cosas, su ritmo, que a unos les hace sentir bien unas cosas y a otros otras, cada uno tiene sus dibujos favoritos, su juego favorito, su cuento favorito, a unos les gusta más bailar y a otros cantar, a unos se les da mejor una cosa y a otros otra.. quizá les preguntara a cada uno qué es lo que les gusta más del mundo entero y qué es lo que menos. Sería una bonita forma de ir conociéndonos todos. Total, qué más se puede hacer un primer día de clase!
Luego les daría una hoja con el dibujo de un elefante en blanco y les pediría que pintasen a su elefante como ellos quieran. Y colgaría todos esos Elmers con nombres de niños en el aula, bien a la vista, para que tengan presente que ellos son así, únicos e irrepetibles.
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martes, 10 de septiembre de 2013
miércoles, 22 de agosto de 2012
Cuando lo "malo" se convierte en legal
Si el cliente está comprando,
y la pasta aumentando,
y la publi sigue engañando,
y las leyes ayudando.
Qué importa seguir talando
si me están gratificando?
Está mal? Tan malo tal vez se me ve?"
En el mundo en el que vivimos, las "cosas", en el más amplio sentido de la palabra, han dejado de estar bién o mal para pasar a ser legales o ilegales. Hemos dejado de actuar según una ética, una moral para hacerlo según lo que dictan las leyes. Y las leyes en muchos casos no son muy éticas, todos lo sabemos. Por eso hay grandes empresas de todo tipo (alimentarias, farmaceúticas, textiles, etc, etc, etc, ..) que, amparadas en las leyes hacen verdaderas atrocidades con el planeta con las personas y con los seres vivos en general. Y "está bién" porque están dentro del marco legal, que no moral.
Pero ésto también llega a los ciudadanos de a pie. Por ejemplo, prohibir fumar en determidados lugares deja carta blanca para fumar donde no está prohibido, en lugar de que las personas se hagan cargo de sus actos, se hagan responsables! y antes de encender un cigarrillo miren a su alrededor y valoren si hacerlo o no, sin importar tanto el sitio como las personas que están en ese momento.
Otro ejemplo, la polémica ley que prohíbe el maltrato corporal a los niños da una idea de la falta de valores humanos que vivimos hoy en día. Cómo es posible que haga falta prohíbir algo así? Si atenta contra los derechos humanos! Todos tenemos derecho a ser tratados dignamente! Además, esta ley reduce la violencia contra los niños a la meramente corporal.. dejando fuera la sutil violencia emocional en sus millones de facetas. Si nos moviéramos en otro nivel..se abordaría la violencia desde la concienciación, la educación, sin embargo las leyes perjudican ésta vía de actuación porque a muchos les conviene quedarse en la legalidad y pasar de la moralidad. Si es legal está "bien".
Aclaro, para que la polémica no se desvíe, que no me estoy posicionando ante las leyes que estoy poniendo de ejemplo. No digo que esté de acuerdo ni no lo esté en que se prohíba fumar o pegar a los niños.. lo que digo es que cuanto más grande se hace el campo legal menos lugar se deja para la ética.. hasta tal punto que las personas ya no saben muy bién si pueden/deben hacer las cosas si no es preguntándose si es legal o no.. nos estamos quedando sin referencia moral porque en la sociedad en la que vivimos esto de los valores está quedando en desuso. Las leyes han sustituído a la moral.
Y qué podemos hacer ahora? quizá vaya siendo el momento de que retomemos las riendas de nuestra vida y no se las dejemos a terceros. A algunos ésto les parecerá una utopía según como está montado el sistema y teniendo en cuenta el momento que atravesamos. Sin embargo, no se trata de trazar un gran plan sino de hacernos cargo de las pequeñas cosas que se nos presentan día a día. Recuerdo leer hace unos días una noticia referente a los recortes de Sanidad, el Gobierno quiere que la Seguridad Social deje de atender a las personas sin papeles y muchos médicos expresaban su intención de acogerse a la objeción de conciencia. No tienes que hacer caso a una autoridad exterior que atente contra tu moral, lo legal no siempre es "bueno" y no tienes por qué aceptarlo.
Hay un gran conjunto de valores humanos, para cada uno de nosotros puede ser más apremiante uno que otro, sin embargo.. según como lo veo.. la base de todos ellos está en el respeto.. respeto a uno mismo, respeto al prójimo, respeto a los animales, respeto al planeta, .. RESPETO. Y en la responsabilidad de nuestros actos. A partir de ahí se puede ir hilando tan fino como se quiera para crear nuestra propia moral.
Como madre me preocupa que mis hijos lleguen a convertirse en adultos que se muevan según su propia escala de valores y me temo que no ayudaré al sistema para hacer de mis hijos personas sumisas y sin referencia de valores para que puedan imprimir sobre ellos lo que mejor les convenga. Sigo viendo en los niños la esperanza y sigo viendo en las ma(pa)dres la posibilidad de cambio.
Eres tan libre como quieras ser.
jueves, 26 de abril de 2012
Límites y falta de responsabilidad
No sé por qué algo en mi interior se resiste a aceptar esa necesidad de límites que se supone tienen los pequeños y que nosotros deberíamos cubrir poniéndoselos bien claritos. Luego lo pienso y es innegable que vivimos rodeados de límites.. algunos insalvables y otros no tanto.. impuestos, acordados.. incluso autoimpuestos y autoacordados.. universales, sociales, personales.. los límites existen y no todos son necesarios por lo que veo más acertada la afirmación "los límites son inevitables" en lugar de "los límites son necesarios".
Hay algunos límites que no hace falta ponerlos porque están ahí.. antes de que apareciera la palabra 'límite' ya estaban.. y son las leyes naturales, las que rigen el mundo que habitamos. Los límites que nos marca la Naturaleza son universales e indiscutibles y las consecuencias de sobrepasarlos pueden ser catastróficas.
Otros límites no están tan claros, según el lugar del mundo en el que nos encontremos se pintan más aquí o más allí. También según quiénes seamos, de quién nos rodeemos o una múltitud de otros factores.. son los límites sociales. Muchos de ellos van acompañados de una consecuencia (castigo o sanción) bién definida. Aquí entran leyes, códigos, normas de cortesía.. y haría notar el hecho de que los grupos sociales pueden ir haciéndose cada vez más pequeños hasta llegar a la familia.
Por último, yo veo otro tipo de límites referentes al indivíduo, los que nos marcan como nos tratamos, tratamos a los demás y dejamos que los demás nos traten, basados en los valores que nos mueven.. en la moral.
Lo que me preocupa relamente de este tema de los límites en los niños es el lugar desde el cuál se ponen. Cuando se habla sobre ello suele aparecer enseguida otra frase "los niños tienen que saber que sus actos tienen consecuencias". Me da la sensación de que los límites pierden su sentido si no van acompañados de la consecuencia que hay que enfrentar si se sobrepasan.. y en muchos casos estas consecuencias no dejan de ser castigos. No me convence el hecho de que mis hijos actúen por no sufrir las consecuencias, me gusta mucho más la idea de que ellos actúen movidos por una serie de valores que les indique hasta dónde pueden llegar. Sería algo así como "no hago esto porque si no [consecuencia]" contra "hago esto porque quiero/creo/me gusta [valor]". Lo mismo que me gusta la idea de que mis hijos vayan descubriendo los límites en lugar de que alguién se los imponga.. para ésto nosotros, sus madres y padres, tendríamos que trabajar con ellos en los valores, en lugar de en las consecuenicas-castigos, y no encuentro otra forma de hacerlo que con el ejemplo, transmitiendo valores desde nuestros actos y no desde nuestro blablabla.
Veo otro problema a los límites impuestos.. y es que al llevar a actuar con la intención de evitar una consecuencia que vendrá del exterior desaparece toda responsabilidad sobre los propios actos. Llevemos la mirada al mundo adulto, lleno de leyes que prohíben, obligan, sancionan y castigan. Ya casi hemos olvidado por qué no deberíamos hacer ésto o hacer lo otro, si lo hacemos o no es porque se puede o no se puede, la responsabilidad de nuestros actos queda fuera de nosotros, no nos hacemos responsables porque otros ya se han responsabilizado al decirnos lo que tenemos que hacer y lo que nos ocurrirá si no lo hacemos.Sin embargo, esta falta de responsabilidad es la que da sensación de seguridad a muchas personas, no es verdad? "La libertad implica responsabilidad" de ésto se trata.. y libertad no significa sin límites, significa libertad para establecer nuestros propios límites para relacionarnos con el resto del mundo. Si reflexionamos bien sobre ésto podemos darnos cuenta de que somos aquellos niños criados con límites impuestos sancionadores y así seguimos viviendo, así hemos aprendido a vivir y a estar.. y así creemos que tenemos que educar a nuestros hijos.. o quizás es que no sabemos hacerlo de otra forma.
"No tires el papel del suelo que va a venir el policía", "deja de saltar en el sofá que me enfado", "no toques eso que se va a enfadar la señora", "si gritas así nadie te va a querer". Todos éstos son ejemplos muy típicos que muestran cómo evitamos nuestra propia responsabilidad ante la educación de nuestros hijos y por otro lado cómo motivamos a nuestros hijos a través del miedo a las consecuencias. Nosotros deberíamos responsabilizarnos y enseñar valores sobre el cuidado de las cosas, las propias, las ajenas y las comunitarias como es el caso de la calle. O mostrar la forma adecuada, basada en el respeto a los demás, de comportarse en distintos lugares como en una tienda. O siemplemente expresar nuestros sentimientos, como puede ser el caso de que nos de miedo que se caiga del sofa y se haga daño, o acercarnos a las emociones del niño y mostrarle como manejarlas cuando grita desbordado. Se marcan los mismos límites pero de una forma radicalmente distinta con efectos radicalmente diferentes.
No pongo en duda que en una casa, en una familia, son necesarias unas normas de convivencia que aseguren el bienestar de todos sus integrantes. No me resisto a recordar que las normas deben adecuarse a la edad de los niños y respetar sus necesidades. Estas normas de convivencia no dejan de ser límites, sin embargo, a mí particularmente no me gusta nada esta palabra creo que por lo desvirtuada que está y la ambigüedad a la que da lugar, por eso prefiero usar palabras más específicas.. leyes físicas o naturales, normas de convivencia, de cortesía, moral, leyes jurídicas, código civil, de circulación.. incluso unos hábitos saludables de comida pueden marcar unos límites en una familia. Así que os animo a que hagáis el esfuerzo de ser más específicos a la hora de hablar y hablaros de límites.. a que esclarezcáis de qué se trata exactamente, de que busquéis el valor que se esconde delante del límite antes de saltar a la consecuencia que hay detrás y de que no eludáis vuestra responsabilidad ni se la neguéis a vuestros hijos.
"La libertad de uno termina donde empieza la del otro."
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