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viernes, 29 de agosto de 2014

Amamantar, un acto de amor


Katie m. Berggren
Amamantar es, sin duda, un acto de amor. Y no me estoy refiriendo a lo que igual estás pensando, que es un sacrificio que hago por amor a mi hijx. Lo que estoy diciendo es que es algo que no se puede hacer si estás enfadada.. no se pueden hacer ciertas cosas con alguien cuando una está enfadada con ese alguien.. no se puede abrazar, besar, hacer el amor, sonreir.. o por lo menos no se pueden hacer sin traicionarse a una misma. Pues eso mismo sucede al dar teta.

Esto queda patente sobre todo cuando el que mama ya no es un bebe. J tiene 4 años y medio y algunas veces tenemos nuestros desencuentros.. y algunas veces acabo sintiendome enfadada con él, lo que solo tiene que ver conmigo y nada con él pero bueno.. acabo sintiendome enfadada con él. Si en ese momento me pide teta, yo seguramente le diga que "ahora" no puedo, que me tengo que tranquilizar y que me de un poco de tiempo. Pero si por algún motivo me traiciono a mí misma y le dejo que tome mientras estoy enfadada, mi cuerpo lo rechaza. La sensación la vivo como muy parecida a la agitación del amamantamiento que sentía con L durante nuestro cortito tandem (lo contaba aquí) pero mucho menos desconcertante porque el motivo del rechazo está claro. En cuanto consigo manejar mi enfado y restablecer el amor en mí, el rechazo cesa.

Que me haya dado cuenta de ésto en los últimos meses después de más de 6 años amamantando me resultó raro. Por un lado, pienso que con un bebe es más difícil enfadarse. Y por otro, veo que el trabajo de los últimos años respecto a la consciencia corporal y la autoobservación me permite darme cuenta de ello ahora. Qué importante esto último, verdad? es una forma, si no la única, de proteger al bebe o niñx de una carga emocional que no le corresponde.

Y el caso es que con todo ésto me he quedado pensando en una cuestión.. me pregunto si alguna de esas lactancias negadas o no disfrutadas no tendrán que ver con enfados, a nivel inconsciente o al menos no conscientes, de la madre hacia su bebe. Y si ésta fuera la causa de que algunas madres se vean incapaces de amamantar gozosamente? Se que sanar ciertas heridas puede llevar toda una vida y una lactancia es aquí y ahora, lo se.. pero también se que ciertas cosas que nos molestan y que en principio no vemos no están tan hondamente enterradas y que con solo mirarlas puede que se liberen.. o al menos lo necesario para permitir que el amor vuelva a fluir.

Sigo dándome cuenta de que la lactancia es grande, grande y nos abarca enteras. Hasta dónde has notado que te abarca a tí?

Gracias J, mi precioso cachorrín, por apremiarme a restablecer el amor en mí cuando me nublo.
Gracias a tí también L, amor de mi vida, y perdona.

viernes, 23 de mayo de 2014

Tendiendo puentes



El único problema que tienen los niños son los adultos. Y si no es el único por lo menos es el mayor. Y es que no nos entendemos! Los niños son irracionales. Son emotivos, instintivos, emocionales.. Nosotros, sin embargo, somos del todo racionales, no nos dejamos llevar por las emociones, y.. el instinto? ja! el instinto! eso es de animales! (dirían algunos) Como veis pertenecemos a dos mundos no solo diferentes sino además contrarios. Cómo nos vamos a entender?

Si queremos acercarnos a nuestros niños, entenderlos, (solo si queremos), tendremos que hacerlo desde su mundo, no nos queda otra que adentrarnos en él, en ese mundo irracional, instintivo y emocional que tanto nos asusta. Pero ¿cómo hacer eso? no sabemos movernos allí, no sabemos ni si quiera cómo dejar este mundo racional. Pero ya se puede hacer eso? no tenemos práctica para andar entre emociones, y además.. si no hay raciocinio, mente.. qué es lo que hay? ya hay algo?!! (pensarán algunos)

Yo solo se una cosa, y es que lo irracional no entiende de métodos ni de reglas. Y que ni las emociones ni el instinto se dejan domesticar. Así que podemos ir olvidándonos de cualquier método racional que se le ocurra a nuestra mente racional dentro de nuestro mundo racional. Tenemos que buscar otro puente porque ese no existe. Y pienso que la CREATIVIDAD puede ser uno de esos puentes que nos acerquen al mundo instintivo y emocional de los niños. Porque la creatividad implica dejar a un lado la mente y conectarnos con el instinto.. he aquí un puente para movernos entre los dos mundos. Desde luego que empezaremos a practicarla desde el lado más racional, no puede ser de otra forma, estamos aquí.. pero será una forma de empezar a cruzar el puente, y con práctica podremos irnos alejandonos de lo racional hacia lo instintivo.

Y qué tal empezar a experimentar jugando? Jugando con nuestros hijos pero sin reglas, o mejor dicho, sin nuestras reglas.. dejemos que las pongan ellos en todo caso. El otro día, J, de 4 años, quería jugar al parchís. Nos pusimos a jugar al parchís pero él me descubrió nuevos caminos en el tablero. Habíais pensado alguna vez que el parchís pudiera tener otro recorrido diferente al que conocemos? Pues lo tiene! No creais que no me resistí al principio.. "pero J, es por aquí", "noo, es por aquí" me decía él con total convicción. Y me dejé llevar.. y fue interesantísimo! Y puede que eso no vuelva a repetirse, el juego al que jugamos digo, lo más probable es que la próxima vez juguemos a otro juego.. aunque sea sobre el mismo tablero de parchís que yo creía que solo guardaba un juego. Pero esa es la magia de la creatividad.. que es algo del momento.. lo que nos obliga a estar atentos al momento presente, a estar.. despiertos.

También podemos inventarnos cuentos. Inventarlos junto a los niños y dejarnos ir más allá de nuestros cercos mentales ayudados por ellos, por su imaginación, por su innata creatividad. Porque la creatividad es innata. No olvidéis que cada uno de nosotros fue un niño o una niña que bebía directamente de esa fuente inagotable, lo que pasa que en algún momento.. empezamos a mirar a otro lado (o nos hicieron mirar a otro lado) y nos olvidamos de esa fuente hasta que ahora ya no sabemos ni cómo llegar a ella de nuevo. Pero sigue ahí, fluyendo..

Os atrevéis a dedicar parte de vuestro valioso tiempo en este mundo racional a encontrarla? Hay tantas maneras de hacerlo como personas, yo solo os he puesto un par de ideas. Ahora tenemos una ventaja y es que contamos con unos pequeños y sabios guías. Aprovechémoslos! Y no es que tengamos que hacer este esfuerzo de salir a explorar fuera de nuestro cómodo mundo racional por ellos, sino que gracias a ellos, contamos con un nuevo impulso y motivación en nuestras vidas que nos lleva a querer salir a explorar fuera de nuestro cómodo mundo racional.

Yo se, no con mi parte racional sino con la instintiva, que la creatividad nos permitirá resolver los conflictos que surgen en el día a día de una forma más fluida y satisfactoria para todos. Este es el puente hacia mis hijos y hacia mi misma que estoy cultivando ahora.. pero hay más, muchos más. Conozco otro, el CUERPO, pero de éste os hablaré otro día.

¿Cuáles son vuestros puentes?


viernes, 29 de noviembre de 2013

6 años



Ayer mi pequeña cumplió 6 años. Lo pasamos genial! Hicimos una merendola a la que invitó a sus amiguitos y amiguitas y también experimentó la trampa de las expectativas. Un día muy rico en emociones se puede decir.

Mientras desayunábamos empezamos hablar de su nacimiento y de cuando era una bebita igual de preciosa que ahora pero muuucho más chiquitina. Ella me escuchaba con los ojos muy abiertos y me preguntaba cosas que ya sabía pero que quería volver a escuchar. Y nuestra conversación matutina me dejó el resto de la mañana pensando en aquel día del 2007 en el que yo paría por primera vez.

Yo quería parir sin epidural entre otras cosas porque las agujas cuanto más lejos mejor, que pinchan! y bueno, no me sentía incapacitada para parir, por lo menos quería probarlo y probarme. Y así llegamos al hospital, hacia las 3 de la madrugada del mismo 28 de Noviembre, dilatada de 4 centímetros. Mi compañero y yo estábamos muy emocionados, por fin íbamos a tener en nuestros brazos a nuestra pequeña L! Le dije a la matrona que me gustaría tener un parto natural y me dijo con una gran sonrisa "muy bien, te ayudaremos en todo lo que podamos!". A las 5 horas resulta que solo había dilatado un centímetro, ooooh, ella esperaba más y me dijo que tendrían que ponerme oxitocina para ayudar un poco al parto. Yo le dije, pero ya aguantaré sin epidural? porque había leído en algún sitio que las contracciones con oxitocina sintética eran difíciles de aguantar. Pero ella me dijo, "si mujer, te pongo el goteo al mínimo", y eso hizo.. y yo la dejé hacer. Hasta el momento yo había estado descansando, dormitando, las contracciones me dejaban hacerlo. Pero a partir de ese momento todo se aceleró, las contracciones empezaron a sucederse con mucha más intensidad que como lo estaban haciendo hasta entonces. Entre contracción y contracción me quedaba como un trapo y me sentía como un poco fuera de lo que me estaba ocurriendo. Recuerdo como mi cuerpo gritaba sonidos guturales que salían de lo más hondo de mí. Cuando sentí ganas de empujar creo que volví un poco a mí. Hubo cambio de turno de matrona y en el expulsivo estuve con otra. "Me han dicho que quieres un parto natural, perfecto! Haremos todo lo que esté en nuestra mano." En el expulsivo yo estaba preocupadísima por la episiotomía, que no quería agujas y menos tijeras en mi cuerpo! Le dije a la matrona que si me iba a hacer episiotomía, que no la quería, ella dijo que no. Cuando le ví ponerse los guantes volví a preguntarle, "me vas a hacer episiotomía?" y ella dijo que no, que estuviera tranquila que me avisaría antes en caso de hacerla. Un poco después, me dice "esto con episiotomía ya había terminado" a lo que yo seguí diciendo que no quería episiotomía. Al final mi pequeñita salió hacia las 14:15 y nos encontramos! Se la llevaron unos minutos a hacerla toda clase de perrerías que yo no sabía que les hacían y así acabó nuestra historia en el paritorio.

Al final yo cumplí a medias el objetivo que tenía, parí sin epidural aunque mi parto no fue natural, aunque durante un tiempo estuvimos pensando que lo fue. Lo que si tengo claro es que las dos matronas me mintieron cuando me dijeron que me ayudarían en todo lo que pudieran para que tuviera el parto que quería. Aunque igual no me mintieron y realmente no podían eludir los protocolos o su falta de confianza en la sabiduría del cuerpo femenino. El caso es que ponerme oxitocina sintética y decirme al final del expulsivo que con episiotomía mi hija ya habría salido no es ayudar mucho, no creéis?

Por otro lado, yo llegué al parto muy mal informada, no sabía mucho sobre la oxitocina y lo único que tenía claro era que no quería que me pincharan ni me cortaran, así que todo lo que implicara eso yo no lo quería. Pero cómo es que estaba tan mal informada si fuí a clases de preparación al parto? no era eso suficiente o qué? Y además nos las dio una matrona estupenda que nos hablaba del colecho, nos puso un montón de vídeos de mujeres pariendo en plena naturaleza y nos contó los efectos secundarios de la epidural. Y me pregunto por qué no dije no a la oxitocina? y me pregunto por qué nadie me contó lo de las sondas y el antibiótico ocular y los pinchazos? Y por qué durante un tiempo estuve creyendo que pude parir sin epidural gracias a las matronas cuando en realidad fue a pesar de ellas? Y por qué en esas clases de preparación al parto no nos hablaron de oxitocina sintética, ni de fisiología del parto, ni de protocolos, ni de métodos alternativos al dolor, ni de las necesidades de la mujer de parto y las del bebe? esa matrona estupenda no nos contó nada de eso! Cuando algún tiempo después, empecé a informarme a fondo para el parto en casa de J , mi percepción sobre el nacimiento de L cambió, y me sentí ingénua, inocente, engañada. "Pero.. cómo puede ser? si tuviste un parto natural y sin episiotomía!" que nooo, que no fue natural, que fue sin epidural.. y más que a las matronas éso y lo de la no-episiotomía se lo tengo que agradecer a mi miedo a las agujas y objetos cortantes.

No fue un parto malo, no cortaron mi cuerpo, ni sacaron a mi bebe, me probé que era capaz de parir a pesar de los impedimentos (porque solo el mensaje de que tu cuerpo va muy lento, necesita una ayudita no empodera mucho a la mujer, es una mina para la autoconfianza de la que pare y puede poner en peligro el parto). Solo es que no me gusta que me engañen.

Gracias pequeña mía por darme la oportunidad de escribir sobre tu nacimiento y mi parto. Tuviste que pagar en varios aspectos la inocentada de una madre primeriza y que además funciona según el método ensayo-error. Todavía lo tienes que pagar, verdad? porque la tarta de ayer jajajaja

¡¡FELICIDADES MI AMOR!! TE QUIERO

martes, 10 de septiembre de 2013

El primer día de clase

El primer día de clase, la profesora cuenta un cuento a sus alumnos de primero de primaria. Va de un niño que cuando se porta mal su madre le da unos azotes en el culo. El culo le pide al niño que se porte bien para no recibir más golpes pero el niño no le hace caso. Así es que, como el culo no estaba dispuesto a seguir siendo azotado, una noche se va. A la mañana siguiente, el niño se encuentra con que no puede hacer muchas cosas como sentarse o montarse en los columpios. Por la noche pide que vuelva su culo y asegura que se portará bien.

¡¿Qué os parece?! El mensaje claramente es éste: si no os portáis bien, o sea, hacéis lo que yo digo cuando yo lo digo, os arrepentiréis. Por no hablar de los azotes! normalizar desde la escuela el maltrato físico es algo penoso de verdad.

Lo cierto es que mi hija se tronchaba con eso de que el culo se despegaba y se iba solo, le hacía mucha gracia. Yo le preguntaba "pero.. qué es portarse mal?", ella me contestaba "pues jugar a indios en casa y romper un jarrón", "ya.. la casa no parece un buen sitio para jugar a indios, no?, "noo", "y por qué su madre no le decía donde podía jugar a indios sin peligro de romper nada?", "no sé.. le pegaba..", "yo creo que ningún niño debería recibir azotes, da igual lo que haga, siempre hay una forma de decir las cosas sin hacer daño, por muy enfadado que uno esté", "yaa, le podía haber dicho que no le gusta que le rompan sus cosas!"

Me asusta que los niños vean normal la violencia que se ejerce contra ellos.. porque entonces verán normal cualquier tipo de violencia y aunque no les guste, ni siquiera la justifiquen, bajarán la cabeza.. porque las cosas son así.. es lo que ven, reciben, les han enseñado.. Y aunque en casa nos esforcemos porque la violencia no sea lo normal el mundo va ocupando cada vez más espacio en nuestro pequeñines y la verdad, a veces se siente vértigo. Me gustaría y deseo con todas mis fuerzas que desde la escuela este tema se tomara tan en serio como leer y escribir pero es algo que, independientemente de la filosofía del centro, depende en gran medida de la sensibilidad del profesor o profesora.


Sabéis lo que haría yo el primer día de clase? trataría el hecho de que cada una de esas pequeñas personitas son seres únicos, irrepetibles y valiosos en sí mismos. Me parece importante recalcar ésto en un tiempo y en un espacio en el que todavía se penalizan las diferencias.

Me viene a la mente Elmer, el elefante de colores, lo conocéis? Elmer, como decía, es un elefante de colores y vive con muchos otros elefantes todos de color gris. Elmer simpre les hace reir. Una noche le da por pensar que como no se van a reir de un elefante de colores, donde se ha visto eso! Concluye que está harto de ser diferente y esa misma noche deja la manada para pintarse de gris. Cuando vuelve nadie le reconoce. Después de un tiempo entre el resto de elefantes le empieza a entrar la risa, no aguanta más, levanta su trompa y les pega un susto tremendo gritando "tururuuuú". Entonces todos empiezan a reir y se alegran tanto de volver a tener a Elmer entre ellos que deciden hacer una fiesta en la que todos los elefantes se pintan de diferentes colores y formas, como Elmer!

Terminaría diciendoles a los niños que en esta clase todos ellos son como Elmer, cada uno con sus colores y formas, como en la fiesta final. Les diría que cada uno tiene sus gustos, su forma de hacer las cosas, su ritmo, que a unos les hace sentir bien unas cosas y a otros otras, cada uno tiene sus dibujos favoritos, su juego favorito, su cuento favorito, a unos les gusta más bailar y a otros cantar, a unos se les da mejor una cosa y a otros otra.. quizá les preguntara a cada uno qué es lo que les gusta más del mundo entero y qué es lo que menos. Sería una bonita forma de ir conociéndonos todos. Total, qué más se puede hacer un primer día de clase!

Luego les daría una hoja con el dibujo de un elefante en blanco y les pediría que pintasen a su elefante como ellos quieran. Y colgaría todos esos Elmers con nombres de niños en el aula, bien a la vista, para que tengan presente que ellos son así, únicos e irrepetibles.

martes, 4 de junio de 2013

Madres emocionalmente responsables


Una madre emocionalmente responsable es aquella que se hace cargo de sus propias emociones, de su expresión sana, y a la vez reconoce las emociones de sus hijos y propicia su educación emocional. Lo cierto es que la segunda parte es consecuencia directa de la primera y sin la primera parte es casi imposible que se de la segunda.

Una madre emocionalmente responsable detecta cuándo su vaso se está llenando y actúa para que no llegue a rebosar. Sabe que entonces puede llegar a una situación muy difícil de controlar y muy difícil de restablecer. Ya estuvo otras veces ahí y llegar tan lejos no trae nada bueno. Quizás en el pasado no era consciente de cómo iba acumulando tensiones, emociones fuertes que ocupan mucho sitio y que inevitablemente tendrán que salir, quizás no se daba cuenta hasta que la gota caía y lo reventaba todo. Y nadie entendía nada, ni ella, ni sus hijos, ni quienes la rodeaban. Y cuándo eso sucedía ella se sentía frágil, rota, culpable, fracasada.. y puede hasta que culpabilizara a otros, a sus hijos, a su compañero, al mundo entero!

Una madre emocionalmente responsable sabe que cuando su vaso se está llenando es hora de recurrir a la tribu. Le dice a su compañero o a su madre o a su amiga que necesita un rato a solas, que si puede quedarse con los niños, que necesita serenarse. Cuando en el pasado la mujer detectó esta necesidad le resultó difícil cubrirla.. le costaba pedir esa ayuda por un motivo tan tonto como serenarse.. parecía un capricho! y además, a quién le pediría que se quedara con sus hijos? a su compañero, claro.. pero cuando no estaba él? no tenía tribu.. o no la veía. Pero según fue ganando en responsabilidad emocional empezó a dejar atrás vergüenzas y se atrevió a pedir ayuda a sus allegados.. empezó a mostrarse en su vulnerabilidad con toda la fortaleza que eso implica y fue así cómo descubrió a su tribu.

Sin embargo, porque la vida es así y todos los días somos diferentes y el control es una ilusión, una madre emocionalmente responsable rebosa su vaso.. a pesar de todo lo anterior. Y cuando ésto sucede la mujer sigue haciendose cargo de sus emociones, no culpa sino que se responsabiliza, y ésto es tremendamente importante para sus hijos ya que a menudo se carga a los niños con lo que solo corresponde a los adultos. "¿Qué le has hecho a tu madre que está tan enfadada?" "Siento haberte gritado, cariño, pero me has enfadado mucho" "No puedo seguir así! O cambiáis o me va a dar algo!" Este tipo de mensaje hace mucho daño a los pequeños (y no tan pequeños).

Lo que quiero decir es que una madre emocionalmente responsable sabe que sus emociones y cómo las exprese son cosa suya y solo suya, jamás responsabilizaría a nadie y menos aún a sus hijos. A pesar de la frustración que le puede acarrear a una persona verse dominada por sus emociones, esta mujer sabe que nada en la vida es estéril  y de todo podemos sacar una enseñanza. Ella vió cómo otras personas o incluso ella misma no hace mucho tiempo, aporvechaban la explosión de emociones intensas para controlar a los niños a través de la culpa, para confundirles, para empequeñecerlos, para hacerles creer que no son valiosos por si mismos, que hacen daño. Ella sabe que ésto sucede en la mayoría de los casos inconscientemente, por lo quedecidió arrojar un poco de consciencia sobre ella misma, es su responsabilidad para con sus hijos. Le parece increíble el poder que tiene una madre sobre sus pequeños y se hizo el propósito de usarlo para favorecer su vuelo, no para cortarles las alas.

Y es por eso que una madre emocionalmente responsable habla a sus hijos con franqueza sobre sus emociones, "hoy tengo un día de perros, si me pongo muy cascarrabias avisadme", "siento muchísimo lo de antes.. exploté.. vosotros no teneis nada que ver, no quería pagarlo con vosotros". Ella sabe que no hay motivo que justifique gritos, zarandeos, frases hirientes, .. y hará todo lo que pueda para que sus hijos también se enteren. Porque ya pasó antes, después de un estallido de furia el niño asustado pide perdón "mamá, perdona por cortar las hojas de tu libro", "no me gusta ver mis libros destrozados pero da igual lo que hagas, nada justifica mis gritos, podemos encontrar otra forma de solucionar los problemas, verdad? una forma en la que nos tratemos bien. Siento haberte asustado cariño". Esta mujer sabe que no puede perder la perspectiva, los niños son niños.. y con total seguridad su hijo no estaba destrozando su libro sino en pleno proceso creativo. Sin embargo, ésto no quiere decir que tenga que dejarle destrozar cualquier cosa, ella se encargará de dar salida a sus necesidades creativas y de hacer saber a su hijo qué puede recortar y qué no, y si resulta que su edad todavía no permite que comprenda ésto su madre pondrá las cosas importantes para ella a buen recaudo.

Una madre emocionalmente responsable sabe que no debe reprimir ninguna emoción en sus hijos, ni engancharse a ellas, ni juzgarlas (qué locura!), ni abandonarles en su mar emocional. Lo que intenta hacer es reconocer junto a ellos esas emociones que están experimentando, buscar una salida no dañina y ponerle muchas palabras a los sentimientos.. porque el ponerlos en palabras también ayuda a sacarlos, y a familiarizarse con este mundo tan extrañamente paralelo al que vivimos. Ella cree que la experiencia del sentir es vital, y la de reprimir mortal. Y ella quiere que sus hijos vivan y quiere vivir.. y quiere dejarles vivir! Sentir, respetar, vivir, expresar, escuchar, observar,..

Los hijos de una madre emocionalmente responsable saben o llegarán a saber que todas las emociones que puedan experimentar son válidas y por esto mismo se reconocen como seres válidos independientemente de sus actos puntuales. Aprendieron junto a su madre que es necesario expresarlas y comprendieron la importancia de hacerlo sin dañar a otras personas ni a ellos mismos. También saben, porque lo han experimentado, porque lo han visto, que muchas veces las emociones les dominarán y harán lo que puedan en ese momento por aliviarse y autorregularse y seguramente no les guste cómo lo hagan.. pero como serán personas emocionalmente responsables no (se) culpabilizarán sino que se responsabilizarán, se mirarán y se escucharán.

En el camino de la responsabilidad emocional..

martes, 26 de febrero de 2013

3 años


Hoy estamos de celebración, J cumple 3 años! Y si os digo la verdad ayer me pasé todo el día pensando "hoy es el último día que tengo un niñito de 2 años" y es que sí, lo confieso, no quiero que crezca, me encanta esta edad! Con L me pasó algo parecido, recuerdo querer congelar el tiempo a sus 2 años.. pero entonces su hermano acaba de nacer y era bien diferente..

Supongo que cuándo una no espera tener más hijos se vive todo de otra forma.. hay que ir cerrando etapas y si bién es un completo disfrute verlos crecer, no quiero quedarme sin bebé.. tan pronto.. aunque tampoco pretendo sujetarlo.. solo es que no puedo obviar sentimientos. (Ahora que caigo, sentimientos parecidos me rondaban hace 3 meses en el cumple de L). Y ésto no me hace otra cosa más que querer vivir con los ojos, y los oídos, y los brazos y el corazón bién abiertos para no perderme ni un solo instante junto a mis pequeñajos.Y aunque pueda parecer lo contrario, no lo estoy viviendo con tristeza sino con una gran sonrisa nostálgica.. y la nostalgia puede ser muy bonita si una no se queda anclada en el pasado claro, y no es mi caso.

Y pienso en la teta.. 3 años de lactancia llevamos compartidos.. y aunque creo que la vida no es una lotería en la que tenemos buena o mala suerte sino que cada uno crea su propia realidad.. lo siento como un inmenso regalo. La lactancia de J se mezcla con la de L siendo imposible separarlas. Esos momentos de dar y tomar, de tomar y dar.. incluso los momentos tensos casi ninguno irreversible (y digo casi ninguno porque de uno de ellos L salió destetada).. todos ellos tan intensos imposibles de olvidar. La lactancia es algo presente en nuestras vidas desde que mi compañero y yo formamos esta familia que somos hace algo más de 5 años, algo a estas alturas totalmente integrado en nuestra forma de vida y que no tiene que ser la mejor forma de vida para nadie.. solo es la nuestra. Pero estos días, mirando atrás, destacaba con tanta fuerza.. y hoy me siento orgullosa y feliz de nuestra trayectoria. Y miro hacia adelante sin expectativas en este tema.. la experiencia me precede.

Y abrazo una y otra vez a mi pequeñín consciente de que esas formas redonditas estirarán no dentro de mucho, y me maravillo al ver su mirada mientras le hablo intentando encajar mis palabras y decidir si decirme un no o un vaaalee, .. y su risa contagiosa, y los ojitos que pone cuando quiere un cuento o una galleta más, y como baila, y sus hazañas en los columpios, y como sigue a su hermana, y como dice chocolate, .. y todo lo que me enseña cuando pensaba que ya lo sabía todo..

FELICIDADES PEQUEÑITO MIO!! TE QUIERO!!

miércoles, 13 de febrero de 2013

Madres sostenidas, madres que sostienen


Hay momentos en los que me encuentro incapacitada para maternar, épocas de inestabilidad emocional, de inquietud, de crisis, .. en los que necesito restablecer la armonía en mí y me es imposible mantenerme por mucho tiempo en el revuelo de la vitalidad imparable de mis dos cachorillos. Y entonces hago lo que puedo por protegerlos de mí misma.. y es cuando los gritos, las manos en la cabeza, los yanopuedomas, las palabras malsonantes y otras violencias se intercalan con los losientonoesporvosotros, los comohepodidodecirleseso, los nopuedoseguirasí, el arrepentimiento y la frustración.

Y no estoy hablando de ser una madre complaciente 100% a los deseos de mis hijos, hablo de canalizar sin dañar.. algunas emociones en algunos estados me explotan en las manos antes de que pueda hacer nada. He encontrado que la calma y equilibrio interior me dan más margen para, a veces apagar la mecha y muchas otras, a la desesperada, comerme la bomba. Estoy buscando la forma de relacionarme conmigo misma, de integrarme y reconocerme.. quisiera unir mis dos polos y ser por fin una.. porque quiero pensar que en la unidad está el equilibrio de las partes, en mi unidad encontraré mi equilibrio.

Sin embargo me encuentro sin espacio para reconocer esa parte oscura que me atormenta sí, porque es un querer y no poder, y siento una necesidad imperiosa de sacarla y gritar ¡mira lo que me pasa! y a menudo recibo comentarios del tipo "¿y no es mejor que les castigues a que les grites de esa forma?" o bien "cuenta 10 antes de gritarles". Y lo cierto es que tanto uno como otro solo consiguen aumentar mi frustración e incomprensión de mí misma. No tengo claro nada pero pienso que podría ser más fructífero soltar en un espacio contenedor, sostenedor, de no-juicio, donde no hay consejos solo escucha. Imagino un espacio íntimo y acogedor que permita llorar y vomitar eso que hicimos, que dijimos y que nos aterra.. que permita mostrar esa parte que no sentimos nuestra porque no controlamos.. que permita vaciarse, descomponerse, .. y dar así oportunidad a que algo distinto llegue, a re-componerse de otra forma.. a desenredarse de esos sentimientos y actitudes caducas, polvorientas, asfixiantes. Imagino empoderamiento..

Y por eso os propongo crear este espacio madres y también padres, por supuesto. Pienso en un grupo privado en facebook donde crear este ambiente íntimo en el que podamos "sentarnos" en círculo, compartir, escuchar, contener, vernos en el otro y a través de él , .. en definitiva experimentar que sale de esta ídea surgida de mis propias necesidades. Porque ya sabéis lo que dicen, nadie puede dar lo que no tiene, y una ma(pa)dre no puede sostener si no está sostenida. Con una sola persona y junto a mí pondremos el círculo en marcha.. podéis escribirme a conojosdemadre@gmail.com para encontrarnos en FB si no lo hemos hecho ya.

Gracias! estoy feliz de decidirme a compartir ésto con vosotrxs.

En cada momento estamos donde tenemos que estar.

martes, 29 de enero de 2013

Toda yo

No me gusta nada que mis hijos me sigan por toda la casa. Ay! me pone nerviosa! un poco de espacio, por favor!

No me gusta nada cuando vamos a la cama y se ponen a saltar y a dar volteretas como locos. Ay! que estoy cansada chicos, no tengo fuerza para más! Solo quiero dormir (o que os durmáis).

No me gusta nada cuando L se empeña en no ponerse esa blusa tan mona que le compré. Pero si es de su color favorito! y está guapísima! Y ahora qué hago yo con la blusa!

No me gusta nada cuando L me dice "mamá, que te estás poniendo histérica, nosotros no te hemos hecho nada". ¡¿que no me habéis hecho nada?! mira, mira.. respira Carol, respira..

No me gusta nada cuando estoy barriendo y llega J corriendo "yo, yo". Y empieza a esparcir todo lo que tenía barrido, madre mía, así no terminaremos nunca!

No me gusta nada cuando estoy poniendo unos bocatas de nutella y llegan mis hijos a meter el dedo en el bote. Y se pringan y pringan todo y me pringan a mí si me descuido y quieren más y no me dejan poner los bocatas.. respira Carol, respira.. 


Me encanta que mis hijos me sigan por toda la casa. Y sigan con sus juegos pero a mi lado. A veces el hecho de seguirme es el propio juego. Es precioso sentirse como una mamá pata.

Me encanta cuando vamos a la cama y se ponen a saltar y a dar volteretas como locos. Y lo mejor es cuando me uno a ellos, las risas aumentan y sus ojitos me miran complices y yo me muero de amor.

Me encanta cuando L se empeña en no ponerse esa blusa tan mona que le compré. Si no le gusta pues no le gusta, qué le vamos a hcer. Hace tiempo que decidimos que su ropa la compraríamos las 2 juntas pero me arriesgué.. pensé que le gustaría (o no pensé en eso?). Ya hemos elegido a quién regalársela. Me gusta que mi hija vaya aprendiendo que ella decide sobre su cuerpo.

Me encanta cuando mi hija me dice "mamá, que te estás poniendo histérica, nosotros no te hemos hecho nada". Hace tiempo pedí a L que me dijera ésto cuando viera que empezaba a alzar la voz y.. casi todas las veces funciona! Consigue sacarme del remolino, que vuelva al aquí y al ahora, que les mire, veo esas caritas, esos ojitos, esas manitas, y me invade la ternura.. Hay veces que soy yo quién la dice a ella "L, me estoy poniendo histérica" y enseguida viene a mi rescate. Gracias mi niña!

Me encanta cuando estoy barriendo y llega J corriendo "yo, yo". Y me quita la escoba que es el doble que él pero oye, se las arregla muy bién (no sé si conseguiría yo esparcir las migajas por todo el suelo con una escoba de 3 metros!)  y me mira orgulloso.. y coge el recogedor y me pide que se lo sujete. Y lo mejor es el aire triunfal con el que dice "de nada" detrás de mi "gracias J!".

Me encanta cuando estoy poniendo unos bocatas de nutella y llegan mis hijos a meter el dedo en el bote. Pero cómo les voy a negar uno de los mayores placeres de la vida! Cuándo fué la última vez que lo hicísteis? Pues hacerlo con vuestros hijos es mejor aún! Momentos complices que perdurarán en la memoria seguro!


Y así soy yo (así somos las mujeres).. no soy solo la madre, ni solo la bruja.. soy las dos y unas cuantas más! Soy Toda Yo.

martes, 18 de diciembre de 2012

Llantos


El esfuerzo por dirigir a los padres y madres en la crianza de sus hijos debería orientarse a lograr acompañar sus llantos. Porque creo que aquí es donde radican muchos de los conflictos que surgen en nosotros y que nos incapacitan para estar a su lado.. en calma.. cuando ellos están inmersos en la desesperanza. Y esa desesperanza puede estar causada por cualquier cosa.. cualquier cosa que "no puede ser", puede ser.. pero no es momento de juzgar, ni de abandonar, ni menos aún de perderse en esa locura transitoria..nuestro papel debería ser el de sostener el hilo por un extremo mientras ellos están al otro extremo sumergidos en la oscuridad de la cueva en la que se encuentran. Si soltamos el hilo, les abandonamos, si nos metemos en la cueva a rescatarles estaremos perdidos junto a ellos, cómo saldremos entonces de ahí, de esa oscuridad emocional?

Yo he estado en ésta última situación.. en ocasiones los lloros de alguno de mis hijos han hecho que suelte el hilo desde fuera y entre corriendo a acallar sus lamentos porque algo en mí no lo soportaba.. pero sabéis qué? desde dentro es muy difícil ayudar a nadie porque una misma queda perdida.. y además me aterra el descontrol, me aterra hacerles daño a mis niños estando ahí dentro todos. Y me resulta fácil imaginar cómo madres y padres aterrados llegan a hacer daño a sus hijos.. involuntariamente, en un intento desesperado de salir de ese agujero insoportable. Y por eso digo que deberíamos capacitarnos para acompañar los llantos de nuestro hijos, porque las consecuencias puedes ser terribles..

¿Qué sentimientos despierta en tí el llanto de tu hijo o hija? Y lo verdaderamente importante.. puedes manejarlos?

Para mí hay varias cuestiones a tener en cuenta aquí. Si creemos que hay motivos para que nuestro hijo o hija llore y además lo hace acorde a la intensidad y duración que creemos adecuada según nuestro juicio, puede que sea más fácil acompañar ese llanto que si se sale de los límites de nuestras expectativas . Por eso creo importante recibir el llanto de nuestros hijos libre de juicios. "Llora sin razón", éste pensamiento cargado de juicio nos predispone a abandonar al niño o niña en su llanto. Y si nos quedamos aquí, sin intentar ver la situación desde otra perspectiva, seguramente que surjan sentimientos de rabia y de ira, junto a la frustración que traerá la sensación de no entender por qué de repente, sin comerlo ni beberlo, nos encuentramos en medio de esta batalla.. cuando desde nuestra mirada limitada no hay razón para ello!  y estaremos ambos perdidos en el torbellino de emociones y sin nadie que nos rescate.

Sin embargo, puede que no comprendamos las razones del llanto desde nuestra posición pero sí desde la posición del niño o niña. Es necesario empatizar con ellos si queremos situarnos a su lado y dejar de estar enfrente suyo. Así es que igual para nosotros no hay razón para el llanto pero ellos no son nosotros.. son niños! algunos de nosotros ni siquiera lloramos ya.. si hacemos el esfuerzo de ponemos en su piel sentiremos ese llanto.. y entonces, da igual qué pasó antes, da igual el por qué.. podremos acompañar ese llanto. Si hay algo de lo que hablar ya lo haremos más adelante.

Pero puede pasar que aunque escuchemos sin juicios y con empatía, ese llanto despierte en nosotros unos sentimientos que no sabemos muy bien ni de dónde, ni por qué aparecen, ni cuánto tiempo llevan ahí. Yo creo que ésto tiene que ver con nuestro niño o niña interior y con su historia.. que es la nuestra pero que, a estas alturas, puede ser totalmente desconocida para nosotros. Así que aquí hay un camino en solitario que recorrer, un camino hacia adentro que nos lleve a reencontrarnos con los niños y niñas que fuimos y preguntarles qué les ocurre ante el llanto de nuestros pequeños. Puede ser útil intentar recordar qué pasaba a nuestro alrededor cuando llorábamos.. nos lo permitían? qué hacíamos si no nos lo permitían? cómo reaccionaban ante nuestro llanto? Me gusta tener presente eso que dice Laura Gutman sobre los mecanismos de defensa que adoptamos de niños.. entonces nos sirvieron pero ahora como adultos tenemos otras herramientas.. podemos abandonarlos si ya no nos sirven.. y sí, podemos llorar.

Cuando un niño o niña llora dan igual los motivos.. puede que pensemos que se lo ha buscado, que está sufriendo las consecuencias de sus actos, que es una tontería, que lo que quiere no puede ser.. pero en el momento del llanto deberíamos estar junto a ellos acompañando "eso" que sale.. aunque sea en la distancia pero emocionalmente disponibles. El llanto de nuestros hijos no se puede ignorar.. y tampoco lo que despierta en nosotros. Trabajar con los padres y madres en la búsqueda de un equilibrio emocional a través del autoconocimiento es disponer unas condiciones de seguridad para los niños.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

5 años


Tal día como hoy hace 5 años, estrechaba por primera a vez a mi hija en brazos.. tenía los ojos enormes y muy abiertos.. igual que ahora. Desde entonces hemos crecido las dos.. juntas.. ella hacia afuera y yo hacia adentro. Siento que vamos de la mano por este mundo, aunque a veces yo me adelante con mis prisas de adulta.. aunque a veces ella se pare a contemplar un instante con sus ojos de niña.

Mi niña empieza a desplegar sus alas al mundo.. y yo no puedo hacer nada por impedirlo.. o por lo menos no debería. Recuerdo este verano cómo sentí la ruptura de nuestro cordón.. no como algo que se había roto entre nosotras sino como algo que se había soltado.. sin forzarlo. No recuerdo bien cuál fué la situación pero viví esa sensación mezcla de orgullo, pena y miedo. Muchas y muchos sabréis de lo que hablo, verdad?

Las madres (y los padres) debemos dejar soltar.. porque como dice Kahlil Gibran,

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlso semajantes a tí
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.


Pero ay, que difícil puede ser a veces! Nuestxs niñxs crecen tan rápido que casi siempre nos pilla por sorpresa! Sobre todo cuando han estado cubriendo algún vacío nuestro, o calmando algún miedo, .. cuando nos hemos agarrado a ellxs (aún sin saberlo) en lugar de sostenerles mientras empiezan a andar su camino.. y dejar que se suelten poco a poco.. a su ritmo.

Creo que merece la pena estar atentxs a lo que nos sucede.. a esas mezclas de emociones.. cuál es más fuerte? cuál nos hace actuar o no-actuar? qué hacemos con las que nos incomodan? si, merece la pena.. por nosotrxs mismxs y por ellxs.. porque realmente son presa fácil donde tomar, verter, esconder, mostrar, .. Y como lo más seguro es que acaben soltándose, tarde o temprano volveremos a reencontrarnos con nuestras cosas a solas.. y a ellxs les habremos cargado un saco que no les correspondía (aún sin saberlo.. otra vez).

Os contaré algo, tengo miedo a la oscuridad.. la quietud oscura y solitaria de la noche me intimida.. ahora duermo rodeada por 3 personas en mi cama y lo confieso.. me encanta! nunca he dormido más tranquila! Entre muchas otras cosas, nuestro colecho calma mi miedo.. cuantos más mejor, más segura me siento (ya veis el miedo irracional.. 2 niños dormidos a mi lado hacen que me sienta más segura). Soy consciente de todo ésto.. y estoy atenta.. atenta a no perder de vista la línea que separa la necesidad de dormir acompañados de mis niñxs, de mi propio miedo a la oscuridad. Y éste es solo un ejemplo de cómo podemos agarrarnos a nuestrxs niñxs.. aún sin saberlo.

El caso es que, L, mi amor, me siento tremendamente orgullosa de tus 5 años, de verte soltar entre risas y lloros.. porque la vida es así de rica.

FELICIDADES MI NIÑA!! TE QUIERO!!

viernes, 5 de octubre de 2012

Lactancia materna natural, ¿no debería resultar más fácil?


Si la lactancia materna es el plan de alimentación de la Naturaleza, por qué no resulta tan natural amamantar a las madres de hoy en día?

Sin dudarlo, la inmensa mayoría de las mujeres tienen un cuerpo apto para amamantar a sus crías. Sin embargo, los seres humanos no solo somos un cuerpo físico.. también somos seres emocionales, sociales, espirituales, .. y todos estos aspectos están íntimamente relacionados haciéndo de cada un@ de nosotr@s un ser único y completo. Por lo tanto, cuando una madre amamanta no solo lo hace con su cuerpo físico sino que lo hace con su ser completo.. y en este panorama hay que buscar las dificultades de la lactancia materna.  

Para empezar, la mujer como ser social está casi impedida por completo. Siglos de patriarcado han hecho mella en su capacidad natural haciéndola creer que su cuerpo es indigno y alejándola de sus instintos naturales.. somos hembras en cautiverio que han olvidado cómo amamantar entre otras funciones de su condición femenina. No tenemos confianza en nuestros cuerpos perfectamente aptos para criar.

Por otro lado, todas nosotras (y ellos tambien) tenemos una historia que nos hace ser las personas que somos. Y es muy común que ciertos vacíos emocionales sufridos en nuestra niñez (y no tan niñez) nos imposibiliten hoy en día, como adultos, a dar algo que no tuvimos. En este punto no podemos generalizar porque cada un@ encontró su forma de sobrevivir en la carencia.. pero me resulta muy lógico pensar que el mecanismo de defensa adoptado entonces se interponga en ese darse a otro ser necesitado, a ese contacto total que requiere amamantar. Y los miedos resurgen de un lugar que ni sospechamos que existe y la leche no fluye. Y no es el cuerpo físico de la mujer el que no funciona.. y lo que es peor.. no se trata de posturas ni de olvidarse de horarios. Y todos los consejos que provienen de expert@s de lactancia no funcionan.. y la mujer empieza a pensar que es ella la que no funciona, está "rota".. hasta que en muchos casos aparece la frase "si no das teta es porque no quieres" y la culpa acaba de instalarse en esa mujer que no entiende por qué ella no puede amamantar a su bebé.

Y no encuentra comprensión ni entre aquell@s que creen que todas, si queremos, podemos amamantar porque es lo natural, ni entre aquell@s que han despojado de todo valor a la lactancia materna y no entiende el sufrimiento de la mujer que quiere y no puede.

Si pensamos además, que todo ésto sucede en el puerperio.. tiempo en el que la mujer queda abierta a todo su ser con todo lo que ello conlleva, es más fácil comprender las influencias de esos otros aspectos del ser humano a los que normalmente no damos cabida en nuestra experinecia de vida.

Y tal cómo lo veo ahora, y me ha ayudado a verlo una gran amiga que en estos momentos está puérpera perdida (dicho con todo el cariño del mundo) y que me aporta una claridad tremenda, la lactancia materna es solo uno de los caminos en los que volcar (y también nutrirse) todo lo que llevamos dentro para ese bebé que tenemos en brazos. Y esa mujer que por la razón que sea no puede amamantar, encontrará la forma de dar todo su Amor al bebé.. porque formas de amar hay tantas como seres humanos. Y por descontado queda todos los beneficios de la lactancia materna sobre la artificial, y por descontado queda también todos los beneficios para el bebé de contar con una madre emocionalmente disponible y no culpabilizada y ensimismada en su incapacidad.

Resta decir que un niño necesita mucho más que lactancia materna, necesita a su madre disponible, amorosa, receptiva.. y solo esta mujer en su honestidad sabrá cuál es la manera de mostrarse así a sus hij@s.

Ahora bién, avalo enérgicamente la labor de los grupos de lactancia y de todos los profesionales que trabajan en este campo, es indiscutible todo el bién que hacen a las madres, a sus bebés y a la lactancia materna.. pero inisisto que es muy necesario tener en cuenta que no solo se trata de cuerpo físico.. por el bién de esas otras mujeres y sus bebés que lo intentaron pero no lo lograron.

Me gustaría conocer las historias de mujeres que no amamantaron a sus hijos y sin embargo encontraron otra forma de establecer un fuerte vínculo con ellos. Creo que sería de gran ayuda para aquellas que estén sufriendo hoy. Pongo a vuestra disposición este espacio para, si os apetece, compartir experinecias.

Y aprovecho que hablamos de lactancia materna para desearos a todas vosotras, mujeres con hijos, lactéis o no, Feliz Semana de la Lactancia Materna!



martes, 18 de septiembre de 2012

Después del cole


Empieza el cole y ahí que van la mayoría de los niños, los míos incluídos. J ha empezado este año en infantil y L lo terminará este curso. Aunque en nuestro caso no hay (casi) resistencia por su parte veo claramente cómo les afecta la vivencia en la escuela. Y es que claro, me pongo en situación, una profesora para 18-19 niños (en otros casos el ratio es mayor), tiene que ejercer un control para dominar la situación.. y casi siempre el resultado es reprimir esas energías inmensas e imparables.. para mí lo ideal sería canalizarlas pero lo entiendo (o no).. los recursos son los que hay.

Además, si tenemos en cuenta que los más pequeños están todavía en fase de pre-socialización podemos entender que para ellos el resto de compañeros son "la competencia" y no cuesta imaginar la de situaciones que les provocarán frustración, dolor, agotamiento de tanto competir y pelear.. y encima sin mamá cerca!

Dándome cuenta de todo ésto, pongo especial cuidado en que mis hijos no tengan que reprimir nada más el resto del día. Lo bueno que tienen los niños es que no se quedan con nada que les sobre.. y aquello que se quedó atascado en el cole sale en cuanto se liberan. Y muy habitualmente sale en forma de lloros, de gritos, de peleas, de "noooo", de "tontaaa".. las emociones que se generan cuando un@ es reprimido no son de las más amigables, la verdad, y luego, cuando pueden por fin, se manifiestan abruptamente. Y los pequeños necesitan contar con la comprensión y ayuda de sus padres para librarse de lo que les oprime.

No todos los niños lo vivirán así, estoy segura, sin embargo yo si veo algo de esto en mis hijos y en muchos niños de alrededor. Los comentarios habituales de estos días me lo confirman:  "están mis hijos..", "lleva unos días más llorón..", " vaya carácter ha sacado al empezar la escuela!". Hoy en la frutería la tendera ha preguntado a una niña de unos 3 años que qué tal en el cole y su madre se ha apresurado a contestar "en la escuela muy bien.. en casa muy mal" y enseguida ha añadido que no deja de llorar y que no le de el chupachús que estaba castigada.

Me apena profundamente pensar que los niños, después del cole, no encuentren lo que necesitan, unos brazos amorosos y comprensivos, sensibles y atentos a lo que pueda estar pasando en ese pequeño cuerpecito, dispuestos a absorver y dar validez a las posibles emociones que han surgido mientras estaban "solos" "ahí fuera". Este me parece uno de esos momentos en los que pararse y atenderles con todos nuestros sentidos, esforzándonos por mirarles más allá de donde estamos acostumbrados, lidiar con nuestras propias emociones y no dejar que interfieran en nuestro acompañamiento porque ahora los que apremian son ellos. Me pongo como objetivo estos días no permitir que me alcancen las explosiones de emociones contenidas sino absorverlas y liberarlas.. y la forma que he encontrado de descargarnos tod@s es.. reír y jugar y correr y no parar de reir y llorar si hace falta y volver a reír y bailar y reír y reír y reír :D

Y es que os imagináis salir de trabajar y estar con alguién que os siga diciendo qué, cómo y cuándo sin casi tener espacio para elegir nada? los adultos salen de trabajar y tienen otras obligaciones, de acuerdo, pero en algún momento del día hacen lo que quieren, lo que les apetece.. unos van al gimnasio, otros se reunen con amigos para tomar algo, otros se tiran en el sofá a hacer nada (que está muy bién), algunos van a correr, a la piscina, a yoga, al cine, leen, pintan, cocinan, .. casi todo el mundo tiene esa actividad que le permite liberarse, el "ahora yo".

Hace un ratito cuando nos disponíamos a cenar L, que se resisitía a la voz de "a cenar", ha acabado diciendo.. "sí quiero cenar! PERO CUANDO YO QUIERA!". Mi compañero y yo nos hemos mirado al instante comprendiendo lo que pasaba.. "vale L, la cena la tienes lista para cuando quieras" y tras un suspiro que he entendido como un "gracias" ha venido a sentarse con nosotros.. y hemos tenido una cena llena de risas.

Cuánto durará la adaptación? no tengo idea.. pero si no podemos cambiar el colegio (que esa es otra lucha) tendremos que cambiar (o afinar) el entorno familiar. Y si no sabéis por dónde empezar.. REIROS!

jueves, 26 de julio de 2012

Esta niña no come nada

Silvia Bautista

Mis padres han estado en casa unos días.. y mi madre está preocupada.. "esta niña no come nada" repetía. Lo cierto es que L no es de comer mucho.. incluso hay veces que se salta comidas enteras. Ya sabéis que hay gente que tiene una idea muy clara de lo que un niño tiene que comer y si no se cumplen sus expectativas pues se preocupan.. sí, se preocupan de verdad, porque piensan que el niño o niña llegará a enfermar.. y eso es lo que le pasa a mi madre.

Me dice "es que no le dices nada! no te digo que le obligues pero insistele un poco!" Y me puse a pensar.. y si le insistiera un poco? qué pasaría? me imaginé a L diciendo "no quiero más" y yo diciéndole "venga L, come un poco más" y ella repitiéndome que no. Cuál sería el siguiente paso? supongo que chantajearle con algo, no? "come un poco más y luego te compro un helado". Puede que así consiguiera algo, sí! A L le encantan los helados! Y supongo también que llegaría un día en el que a L no le mereciera la pena vender su cuerpo (porque se trata de su cuerpo) por un helado. Aquí igual ya me habría cargado el gusto de mi hija por los helados.. una verdadera pena porque para ella es un auténtico placer. Sigo suponiendo.. lo siguiente sería recurrir a la amenaza o castigo "si no comes un poco más no hay postre" y de ahí para arriba.. endureciéndo el castigo, amenazando con cosas más importantes para ella.. A estas alturas, me pongo en la piel de mi hija y me imagino que para mi pequeña la hora de la comida se habrá convertido en un momento estresante, en el que come lo que yo considero que tiene que comer o algo chungo le va a ocurrir. Y si a mí me parece que ha comido suficiente ella se sentirá.. aliviada? lo que es seguro es que para entonces mi hija habrá dejado de escuchar a su cuerpo, sus sensaciones de hambre y saciedad, porque habrá aprendido que el hacer caso a su cuerpo puede traerle problemas.

Creo que mi madre no pensó en todo ésto cuando me dijo que insistiera un poco. Me reafirmo en mi decisión de respetar a mi hija y a su cuerpo, en lo importante que me parece que ella preste atención a sus sensaciones corporales. A mí me da seguridad el saber que ella sabrá cuidarse.. que comerá cuándo tenga hambre y parará cuando se sienta saciada, no necesitará de nadie que le diga cuánto necesita comer porque nadie mejor que ella lo sabe. No creo que merezca la pena 2 cucharadas más a cambio de minar la confianza de mi hija en mí y de arrebatarle la posibilidad de disfrutar de uno de los placeres de la vida, la comida.

Un día de los que estaban mis padres J vomitó una tarde y recordando ese momento le decía yo a mi madre.. y si le hubiera insistido a J para que comiera más sin saber que tenía mal la tripa? porque éso solo lo sabe el cuerpo que lo está sufriendo y un niño no siempre es capaz de verbalizarlo.. sin olvidar que, aunque lo verbalice, en muchas ocasiones no se cree a los niños temiendo "lo listos que son". Es que no podemos comportantos con tanta prepotencia ante los niños! Me angustia imaginarme a alguien en esta situación.. es como meter el dedo en una herida.

Entonces, las madres y los padres no tenemos nada que hacer en ésto de la comida? Tenemos y mucho! Nuestra responsabilidad es ofrecerles comida sana y mostrarles hábitos saludables a través de nuestros propios cuerpos. El cuándo y cuánto comer ya no nos pertenece a nosotr@s. Yo confío en mi hija, confío en la Naturaleza que se manifiesta a través de mi hija, sé que ella no se va a dejar morir de hambre teniendo comida a su disposición. Y para tranquilidad de mi madre diré que si me equivoco y mi niña empieza a enfermar por no comer lo suficiente (cosa que dudo si tiene a su alcance comida sana) lo veré, veré los cambios que indiquen que algo no va bién.. no le dejaré morir de hambre, no lo haré.

Otra cosa que me parece que está a cargo de los padres es hacer del momento de la comida (cuando digo comida me refiero a las comidas del día) un momento agradable, un momento para disfrutar en familia. Y para ésto es fundamental incluir a los niños en las comidas desde el principio. Como suelo decir, siempre teniendo en cuenta las capacidades del niño o niña según su edad. En mi casa, por ejemplo, con 4 y 2 años, no aguantan en la mesa más que el rato que están comiendo.. a veces ni eso, luego se levantan y andan revoloteando por ahí cerca. Otra cosa que en mi casa se da mucho es ésta situación.. están comiendo, ya no quieren más, comen un yogurt y después siguen comiendo lo que habían dejado en el plato. Imaginaos si mi compañero y yo nos plantáramos en "el postre no se come hasta que hemos terminado todos de comer", en un intento por enseñar formas de comportarse en la mesa.. el momento agradable se convertiría en caos porque el pequeño no tiene la capacidad de esperar a que el resto termine de comer y, en este caso, no vamos a exigir a la mayor algo que no hacemos con su hermano, y por otro lado, puede que no sucediera lo que sucede ahora.. que muchas veces siguen comiendo después del postre! El comportarse en la mesa lo asimilarán seguro si comparten este momento con nosotros, lo harán sin que ellos ni nosotros nos demos cuenta de ello.. sin necesidad de luchas de poder.

Así que bueno, como en casi todo.. el tema de la comida se llevará en cada casa según los gustos, habitos, costumbres, necesidades.. y teniendo en cuenta a todos los miembros de la familia todo irá bien. Buen provecho!

jueves, 19 de julio de 2012

Cuando dejamos que las cosas sucedan



Sucedió hace unos días.. en el parque, una tarde cualquiera.. llegamos y J simplemente soltó su bici y salió corriendo a subirse a una de esas construcciones con rampa, viga, escaleras, cuerdas y un par de toboganes que no parece que vayan a dar tanto de sí hasta que ves a un niño sacarles todo su jugo. En ésto que aparece una niña algo mayor que J , se acerca a la bici tirada en el suelo y sola.. y la coge. J que lo ve se apresura a bajar por uno de los toboganes, se acerca a la niña mientras grita algo (solo él sabe qué), se la quita de las manos, se monta en ella y se larga. La niña corre detrás de él.. y casi al instante, la persecución se torna en juego, los gritos en risa y así pasaron un rato.. corriéndo una detrás del otro por todo el parque.

Yo observaba desde un banco y me quedé maravillada. No sé dónde estaba la madre de la pequeña, ni siquiera sé si vió la escena.. el caso es que si ella o yo hubiéramos intervenido en el conflicto, dando lecciones sobre "el compartir" o "la propiedad", no hubiéramos dejado lugar a lo que sucedió unos segundos después.

Me pregunto cuántas escenas de este tipo hemos impedido que sucedan, cuántas rivalidades hemos creado entre niños. Para mí es un tema complicado éste. La teoría no tiene en cuenta todos los factores que aparecen en la práctica y además, hay muchas y muy diferentes teorías.

Por un lado comparto la teoría de la No-intervención y también creo en el ejemplo cómo método eficaz y natural de adquisición de valores y herramientas para solucionar conflictos. Y aunque pueda parecer que estas dos líneas de actuación no pueden coexistir, lo cierto es que sí pueden. Y comento ésto porque hubo un tiempo en el que no veía la forma.. por ejemplo, cuando mi hijo se acerca a la niña para arrancarle la bici de sus manos.. puedo estar tentada a acercarme y mostrar a mi hijo, con mi ejemplo, como se "piden" las cosas "correctamente".. de esta forma, el dar ejemplo sí que estaría interfiriendo en la No-intervención. Sin embargo, tengo un montón de oportunidades cada día para mostrar a mi hijo una forma adecuada de pedir las cosas o de comunicar que no deseo prestar mis cosas en este momento. El parque podemos considerarlo como el terreno para poner a prueba las habilidades adquiridas, no creéis? podemos verlo como SU espacio y lo ideal sería que los adultos no intervinieran hasta que el niño lo pida.. o el sentido común nos lleve a hacerlo, claro!

Sin embargo, la cosa no se reduce a detectar tentaciones propias.. porque el parque, además de contener niños, está lleno de adultos también.. y ésto, a mi parecer, complica aún más la situación. Yo confieso que siento presión por el "qué dirán" de otras madres y padres.. siento que se espera de mí determinadas actuaciones ante determinados comportamientos de mis hijos.. y así , en más ocasiones de las que me gustaría, me traiciono a mí misma, a mis hijos y al principio de No-intervención. Y creo que la presión es mayor cuándo son madres o padres conocidos. Reconozco que ésta es una cuestión únicamente mía y no pretendo cargar a nadie con mi responsabilidad. Os contaré que en nuestro pequeño grupo de crianza, acordamos entre las madres que ante los conflictos, cada una de nosotras atenderíamos los sentimientos de nuestro hijo o hija, quitándonos esa responsabilidad, casi siempre impuesta socialmente, de reparar los "daños" en el otro niño o niña o de responder frente al adulto que acompaña al otro niño o niña. Así, cuándo por ejemplo mi hijo agrede a otro, yo me centro en mi pequeño.. reconociendo esos sentimientos que le llevaron a agredir, indagando en los que han surgido tras la agresión, etc.. me siento libre de las expectativas de las otras madres sobre mí, ellas están ocupándose de sus hij@s. Y es que muchas veces las madres y padres nos hacemos responsables de los actos de nuestros hijos y nos sentimos obligados a responder por ellos ante los otros adultos de formas muy diversas.. sin embargo, nosotros las madres y los padres somos responsables de nuestros hijos, no de sus actos. Y esta diferencia es muy sutil.

A mí personalmente, no me gusta echar broncas a mis hijos en público para enseñarles nada ni para demostrar a los demás nada, cuando veo la necesidad de comentarles algo respecto a un comportamiento suyo lo hago en privado, en casa o apartándome un poco de la gente.. como lo haría con mi pareja, por ejemplo. Me parece la forma respetuosa de hacerlo.

El caso es que tendré que ver a qué se debe esa inseguridad en mí misma o esa necesidad de aprobación por parte del resto o por qué me turba el no cumplir con las expectativas de los demás.. estas cuestiones pertenecen a mi ser social y los sentimientos que surgen me sirven para seguir conociendo más rinconcitos de mí misma. Es otra de las facetas que quedan al descubierto con la maternidad.

viernes, 6 de julio de 2012

Duérmeme, mi niño

Lisa Torske

El verano trae muchas cosas.. calorcito, playa, helados, sandalias, terrazas, .. y además, a mí me trae a mi amiga María :)

Pues bién, María tiene un bebé de 7 meses y un niño de 3 años. Ayer me contaba que, a veces, cuando se acuesta y no se puede dormir, piensa

cariño, despiértate, ponte a la teta y duérmeme".

Porque entonces, cuando O se despierta y se engancha a su pecho, a María le invade el sueño y se duerme plácidamente en la boca de su bebé.

Me pareció tan hermoso y tan lleno de sentido.. os imagináis cómo sería un mundo en el que las madres fueran dormidas por sus bebés, en el que en lugar del "Duérmete niño" se entonase el "Duérmeme, mi niño"?  A ésto me refiero cuando hablo de madres que se escuchan a través de sus hijos. Porque no olvidemos que en los primeros años, la madre y el bebé son un único ser en dos cuerpos. El bebé sabe muy bien ésto y actúa en consonancia pero la madre, demasiado a menudo, tiene enterrado este sentimiento tan en el fondo que ni lo sospecha.. y es entonces cuando el plan perfecto de la Naturaleza se tronca.

Este hecho tiene su explicación, y es que resulta que la leche materna que se produce durante la noche contiene sustancias opiáceas, como el triptófano, que hacen que tanto el bebé como la madre se adormezcan durante el amamantamiento (tal como explica Anna Morales, experta en lactancia materna, en esta entrevista). Pero de qué forma se iba a asegurar la supervivencia de la especie si no es haciendo fácil y placentera la alimentación primera y la crianza en general de las crías? Hoy en día, en este mundo "desarrollado", tenemos otras opciones para alimentar a nuestros bebés pero el plan de la Naturaleza sigue siendo el idóneo.. aunque nuestro aspecto social esté interfiriendo de tal forma en nuestro aspecto natural que muchas de nosotras, mujeres, hembras humanas, ya no podemos ni sabemos dejar que la Naturaleza se manifieste a través de nuestros cuerpos y nuestro sentir.. sin poder evitarlo, inconscientes del todo, impedimos que el instinto de madre se manifieste en nosotras.

Como decimos, la Naturaleza se vale del placer para asegurar la supervivencia de la especie. Esto se ve claro si hablamos de la concepción de un nuevo ser, verdad? parece que ésta es la única sexualidad reconocida hoy en día.. la que implica penetración, la masculina. Sin embargo, la sexualidad femenina abarca mucho más.. el parto y la lactancia son parte de ella.. pero éstos aspectos de nuestra sexualidad cuesta reconocerlos como placenteros.

El parto puede que sea visto por nuestra cultura como la antítesis del placer (no hay más que ver programas como Baby Boom para comprobar ésto). De hecho, está mucho más relacionado con sufrimiento, dolor, cuerpos cortados y cosidos, .. y realmente hoy en día es así! desde que se empezó a interferir en el proceso natural del parto, el nacimiento se ha convertido en un procedimiento médico por el cuál el bebé es extraído fuera del cuerpo de su madre y en el que la mujer queda casi totalmente fuera del proceso. Sin embargo, el plan de parto de la Naturaleza nada tiene que ver con ésto. Las mujeres que han decidido vivir sus parto de forma natural, conscientes, abiertas a lo que esta experiencia de vida-muerte les traería, .. a pesar de experimentar dolor, lo han vivido y lo recuerdan con placer.. y ésto también tiene su explicación..y es que la Naturaleza, que lo tiene todo perfectamente planeado, ideó un festival de hormonas que consigue que el cuerpo sea perfectamente capaz de parir solo, que la mujer genere su propia anestesia natural, que el bebé de inicio a su nacimiento justo en el momento en el que está preparado, .. sin olvidar que la dimensión espiritual que abarca el parto lo convierte en una experiencia casi mística.

Con la lactancia materna ocurre lo mismo, quizá no llega a verse como una experiencia tan dolorosa y horrible como el parto pero sí sacrificada. Sin embargo, como vemos al principio del post, las mujeres que viven más acorde con sus instintos naturales no lo experimentan de este modo. Solo un estado contra-natura (o patológico, pero hablamos en todo momento dentro de un marco saludable) produce sufrimiento en concepción-parto-amamantamiento.. aceptémoslo, no lo hemos inventado nosotros, la Naturaleza es sabia y la supervivencia de la especie estaba en juego (y puede que todavía lo esté).

Gracias María por dejarme compartir aquí nuestras confidencias.

lunes, 14 de mayo de 2012

El Don de la Vulnerabilidad



Con el permiso de mi amiga Colo voy a seguir con la cadena de reflexiones en la que nos hemos metido sin querer. Hace unos días ella publicaba esta entrada, Fragilidad, y su último párrafo me dejó pensando..

Estoy convencida de que esto nos beneficia en muchos aspectos, porque la tensión sostenida también la respiran nuestros hijos y tanto como podemos precisar nosotras comprensión y aceptación, ellos son igualmente dignos de ello, sepan hablarnos o no, y precisamente al percibirlos en un momento difícil quizá estén tratando de hacernos llegar estos mismos sentimientos, su fragilidad. 

El círculo se puede extender también a ellos.

Es precisamente lo que destaco en negrita lo que me ha hecho pensar.. la fragilidad de los niños.. y yo voy a usar otra palabra.. vulnerabilidad.. porque los niños son vulnerables, creo que eso nadie lo pone en duda, sin embargo no me refiero a esa vulnerabilidad-débil del que necesita a otro para subsistir, no.. a lo que me refiero es a esa capacidad de pedir lo que uno necesita, de proveérselo él mismo a través de las demandas necesarias, sin el don de la vulnerabilidad la (super)vivencia se complica. Esto parece obvio, pedir lo que se necesita, pero a la mayoría de los adultos nos cuesta horrores pedir lo que verdaderamente necesitamos.. y es que se requiere de una gran fortaleza para ello.. fortaleza para mostrarse sin máscaras ante los demás y ante uno mismo.. y los niños la tienen! Ellos son auténticos.. se muestran tal cuál, con una naturalidad que a menudo nos deja pasmados.

Sin embargo, yo diría que en nuestra cultura todos los adultos viajan por la vida con una coraza bien gorda.. algunos de nosotros invertimos mucha energía en traspasar sus diferentes capas para mirar que hay dentro, para descubrir y dejar salir lo que con tanto empeño escondimos sin saber cuándo ni por qué. Y aquí está la cuestión.. en qué punto del camino un niño se pone su primera capa de coraza? y.. por qué? Mucho me temo que somos los adultos quienes, temerosos en nuestro cascarón y sumidos en la inconsciencia, sin conocer el poder del don de la vulnerabilidad, les alentamos a esconderse a ellos también. A mí, como madre, me preocupa éste hecho y me gustaría reconocer los momentos en los que puede llegar a suceder. Ya sé que no soy "el mundo" de mis hijos y que todo lo que intento evitarles lo encontrarán ahí fuera.. lo sé.. pero me gusta pensar que en mí y en su padre, por lo menos, tienen un refugio seguro y una referencia de trato digno.

Sin entrar en consideraciones teóricas sobre las corazas emocionales (que por otro lado, no las tengo) me parece lógico pensar que una forma de no contribuír a que nuestros hijos las necesiten es dejándoles ser ellos mismos. Porque ellos ya "son" cuando nacen.. no son proyectos de personas a los que nosotros, sus padres, debemos dar forma.. no.. no debemos "convertirlos en" ni limarles ningún rasgo que no nos guste. Y me refiero a lo innato, claro.. a su temperamento, a sus gustos y preferencias, a sus propios procesos para ir integrando el mundo que les rodea. Y ésto implica el aceptarles tal cual son.. una aceptación que en muchos casos nos va a enfrentar a nosotros mismos poniéndo en evidencia nuestras propias carencias.. tradúzcase "nuestras propias corazas" que se agitarán para realizar el trabajo para el que fueron creadas.. defendernos del dolor ante determinadas emociones. Una vez más vemos como el papel de madres y padres pasa por trabajar en nosotros mismos más que sobre nuestros hijos.

Y parándonos a pensar en esa capacidad de pedir lo que uno necesita, resulta apremiante atender las demandas de nuestros pequeños.. porque nadie pide lo que no necesita.. y ellos menos. Bien es cierto que a menudo no saben realizar una petición directa.. eso también nos pasa a los adultos.. y es entonces cuando algunos pueden interpretarlas como caprichos o incluso manipulación.. pero es importante interpretar estas señales como auténticas demandas y no dejar al niño con la frustración de no ser atendido. Aclaro que atender la demanda de un niño no significa hacer siempre lo que él pide.. porque no es lo mismo pedir un juguete de un escaparate, que un vaso de agua, o brazos, o ir en el asiento delantero sin sillita de seguridad.. habrá que valorar y en algunos casos mirar detrás. Sin embargo hay algunas necesidades que no se pueden desestimar como la atención, por ejemplo, donde desembocan muchas peticiones desplazas y algo bastante subvalorado en el mundo adulto para con los niños. Atención en forma de brazos, contacto, miradas, tiempo compartido.. eso es tan necesario para el niño como comer o dormir, es alimento para su ser auténtico. Escucho a muchos padres decir con desdén "lo que quiere es atención" como si estuvieran pidiendo la luna o algo a lo que no tienen derecho.. y que lo tenga que pedir así! eso no te hace pensar?! Si no atendemos sus demandas, en el sentido de considerarlas, puede que dejen de realizarlas y eso sería catastrófico.

Con todo ésto, veo mi papel de madre en los primeros años de mis hijos como una protectora de su ser auténtico.. en esos primeros años en los que el entorno tantísimo influye en el desarrollo de su persona. Luego ya extenderán las alas y alzarán el vuelo ellos solos.. y llegado ese momento me daría mucha tranquilidad el saber que mantienen su fortaleza.. aquella con la que nacieron, que mantienen el don de la vulnerabilidad que les permitirá darse lo que necesitan.

jueves, 26 de abril de 2012

Límites y falta de responsabilidad


No sé por qué algo en mi interior se resiste a aceptar esa necesidad de límites que se supone tienen los pequeños y que nosotros deberíamos cubrir poniéndoselos bien claritos. Luego lo pienso y es innegable que vivimos rodeados de límites.. algunos insalvables y otros no tanto.. impuestos, acordados.. incluso autoimpuestos y autoacordados.. universales, sociales, personales.. los límites existen y no todos son necesarios por lo que veo más acertada la afirmación "los límites son inevitables" en lugar de "los límites son necesarios".

Hay algunos límites que no hace falta ponerlos porque están ahí.. antes de que apareciera la palabra 'límite' ya estaban.. y son las leyes naturales, las que rigen el mundo que habitamos. Los límites que nos marca la Naturaleza son universales e indiscutibles y las consecuencias de sobrepasarlos pueden ser catastróficas.

Otros límites no están tan claros, según el lugar del mundo en el que nos encontremos se pintan más aquí o más allí. También según quiénes seamos, de quién nos rodeemos o una múltitud de otros factores.. son los límites sociales. Muchos de ellos van acompañados de una consecuencia (castigo o sanción) bién definida. Aquí entran leyes, códigos, normas de cortesía.. y haría notar el hecho de que los grupos sociales pueden ir haciéndose cada vez más pequeños hasta llegar a la familia.

Por último, yo veo otro tipo de límites referentes al indivíduo, los que nos marcan como nos tratamos, tratamos a los demás y dejamos que los demás nos traten, basados en los valores que nos mueven.. en la moral.

Lo que me preocupa relamente de este tema de los límites en los niños es el lugar desde el cuál se ponen. Cuando se habla sobre ello suele aparecer enseguida otra frase "los niños tienen que saber que sus actos tienen consecuencias". Me da la sensación de que los límites pierden su sentido si no van acompañados de la consecuencia que hay que enfrentar si se sobrepasan.. y en muchos casos estas consecuencias no dejan de ser castigos. No me convence el hecho de que mis hijos actúen por no sufrir las consecuencias, me gusta mucho más la idea de que ellos actúen movidos por una serie de valores que les indique hasta dónde pueden llegar. Sería algo así como "no hago esto porque si no [consecuencia]" contra "hago esto porque quiero/creo/me gusta [valor]". Lo mismo que me gusta la idea de que mis hijos vayan descubriendo los límites en lugar de que alguién se los imponga.. para ésto nosotros, sus madres y padres, tendríamos que trabajar con ellos en los valores, en lugar de en las consecuenicas-castigos, y no encuentro otra forma de hacerlo que con el ejemplo, transmitiendo valores desde nuestros actos y no desde nuestro blablabla.

Veo otro problema a los límites impuestos.. y es que al llevar a actuar con la intención de evitar una consecuencia que vendrá del exterior desaparece toda responsabilidad sobre los propios actos. Llevemos la mirada al mundo adulto, lleno de leyes que prohíben, obligan, sancionan y castigan. Ya casi hemos olvidado por qué no deberíamos hacer ésto o hacer lo otro, si lo hacemos o no es porque se puede o no se puede, la responsabilidad de nuestros actos queda fuera de nosotros, no nos hacemos responsables porque otros ya se han responsabilizado al decirnos lo que tenemos que hacer y lo que nos ocurrirá si no lo hacemos.Sin embargo, esta falta de responsabilidad es la que da sensación de seguridad a muchas personas, no es verdad? "La libertad implica responsabilidad" de ésto se trata.. y libertad no significa sin límites, significa libertad para establecer nuestros propios límites para relacionarnos con el resto del mundo. Si reflexionamos bien sobre ésto podemos darnos cuenta de que somos aquellos niños criados con límites impuestos sancionadores y así seguimos viviendo, así hemos aprendido a vivir y a estar.. y así creemos que tenemos que educar a nuestros hijos.. o quizás es que no sabemos hacerlo de otra forma.

"No tires el papel del suelo que va a venir el policía", "deja de saltar en el sofá que me enfado", "no toques eso que se va a enfadar la señora", "si gritas así nadie te va a querer". Todos éstos son ejemplos muy típicos que muestran cómo evitamos nuestra propia responsabilidad ante la educación de nuestros hijos y por otro lado cómo motivamos a nuestros hijos a través del miedo a las consecuencias. Nosotros deberíamos responsabilizarnos y enseñar valores sobre el cuidado de las cosas, las propias, las ajenas y las comunitarias como es el caso de la calle. O mostrar la forma adecuada, basada en el respeto a los demás, de comportarse en distintos lugares como en una tienda. O siemplemente expresar nuestros sentimientos, como puede ser el caso de que nos de miedo que se caiga del sofa y se haga daño, o acercarnos a las emociones del niño y mostrarle como manejarlas cuando grita desbordado. Se marcan los mismos límites pero de una forma radicalmente distinta con efectos radicalmente diferentes.

No pongo en duda que en una casa, en una familia, son necesarias unas normas de convivencia que aseguren el bienestar de todos sus integrantes. No me resisto a recordar que las normas deben adecuarse a la edad de los niños y respetar sus necesidades. Estas normas de convivencia no dejan de ser límites, sin embargo, a mí particularmente no me gusta nada esta palabra creo que por lo desvirtuada que está y la ambigüedad a la que da lugar, por eso prefiero usar palabras más específicas.. leyes físicas o naturales, normas de convivencia, de cortesía, moral, leyes jurídicas, código civil, de circulación.. incluso unos hábitos saludables de comida pueden marcar unos límites en una familia. Así que os animo a que hagáis el esfuerzo de ser más específicos a la hora de hablar y hablaros de límites.. a que esclarezcáis de qué se trata exactamente, de que busquéis el valor que se esconde delante del límite antes de saltar a la consecuencia que hay detrás y de que no eludáis vuestra responsabilidad ni se la neguéis a vuestros hijos.


"La libertad de uno termina donde empieza la del otro."

domingo, 8 de abril de 2012

La única alternativa a los castigos es no castigar


 Me declaro en contra de cualquier método para conseguir una conducta determinada en nuestros pequeños, me declaro en contra de todo castigo y también en contra de toda forma de manipulación disfrazada o no. Y me aterroriza lo tremendamente habituales que son todavía estos hábitos con nuestros pequeños. Y yo me pregunto.. no existe un método para cambiar esta conducta en algunas madres y padres? Ah! que entre adultos no nos tratamos así, solo nos lo permitimos con los niños..

Confieso que soy incapaz de tratar de esta forma a mis hijos, me parece un auténtico abuso de poder que atenta contra la dignidad de los pequeños. Además, no creo que a través del castigo el niño aprenda nada de lo que se pretende y mucho de lo que no. Como madre dudo de que me sintiera demasiado orgullosa de mí, yo misma estaría sembrando la duda y la desconfianza entre mis hijos y yo. Es que no veo a los castigos ninguna ventaja y muchísimas desventajas.. a ningún tipo de castigo, de cualquier intensidad.

La única forma que he encontrado de resolver los conflictos que surgen en mi casa es atendiendo las emocionas implicadas, tanto las de mis pequeñuelos como las mías. Ah si! las mías también! en ocasiones son las únicas responsables del conflicto.. con el agravante de que yo soy la única adulta en este trio que supuestamente sabe manejarlas. No voy a decir que es fácil porque no lo es en absoluto, por lo menos para mí. Pero acaso no estamos hartas y hartos de oir testimonios de madres que afirman que Estivill se lo hizo pasar peor a ellos que a sus hijos? (siempre me he preguntado si  este señor estaría apuntándoles con una pistola o algo así). O esta otra frase "me duele más a mí que a tí".. con ésto  quiero decir que los defensores de los castigos y otros métodos conductistas ya están acostumbrados a sufrir "por el bien de sus hijos", así que ésto no es problema. Solo hay una pequeña gran diferencia.. el sufrimiento de ver sufrir a tu hijo porque tú y solo tú lo has decidido así es muy diferente al "sufrimiento" (que no lo es como tal) que provoca el esfuerzo requerido para lidiar con nuestro mundo emocional. El primero es totalmente estéril mientras que el segundo siempre va a ser fructífero.

Pensemos un momento en la cantidad de veces que un niño se ha "ganado" un castigo porque su padre o su madre no tenían un buen día, estaban agotados, agobiados, estresados, enfadados, frustrados, .. y no estaban para "tonterías". Igual otro día no hubiera pasado nada pero ese día sí. Creéis que esto es justo?! El hacernos cargo de nuestro mundo emocional nos permite ser más conscientes de cómo estamos y prevenir situaciones que pueden descontrolarse. Por ejemplo, podemos informar a nuestra pareja de cómo nos encontramos para que se haga cargo de la situación. Y si no nos es posible contar con la ayuda de otro adulto en ese momento.. no está de más hablar con nuestros hijos.. aunque sean pequeños y creamos que no nos entienden, "chicos, hoy estoy cansadísima y no creo que pueda soportar más gritos.. ya se que estáis jugando y os lo estáis pasando pipa pero creéis que podéis hacer menos ruido?". Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que ni nuestra pareja ni nuestros hijos nos den el respiro que necesitamos en un día complicado, aún así algunos verán adecuado el castigar a los niños si siguen gritando después de haberles avisado pero sería un total disparate solo el pensar en castigar a nuestra pareja si no nos echa una cable, verdad?

De lo que estoy hablando no es de reprimir nuestro enfado ni de conseguir que nuestros hijos jamás tengan emociones que nos incomodan y se comporten exactamente como queremos, nada más lejos de la realidad. De lo que hablo es de aceptarnos, aceptarles, escucharnos, escucharles, buscar el camino por el que todos podamos ir avanzando y aprender de los muchos baches que nos encontraremos. Debo confesar que vivo casi a diario situaciones que me sobrepasan, que no sé manejar en el momento y entonces salen de mi boca frases tantas veces escuchadas que nunca creí que diría en alto, bramidos que vuelven a asustarme como cuando era niña y más de una vez he dado gracias porque en mi casa no se haya estilado "la zurra" porque sé que en determinados momentos perdemos las riendas. Estoy firmemente convencida de que la ciranza de nuestros hijos pasa a través de nosotros mismos y basta trabajar en primera persona lo que queremos transmitir a los pequeños.

Os pongo un ejemplo. Los gritos de L cuando se enfada me causan una reacción brutal que me es muy difícil controlar, me provoca furia, se me acelera el corazón, mi primer reflejo es soltarla un guantazo, se me aprietan los dientes y me cuesta horrores dar la vuelta a este cuadro rabioso. Tengo que decir que estos gritos normalmente son en defensa propia y en lugar de encontrar apoyo en mí se topa con todo lo contrario. Tiene que ser muy desconcertante para ella. Imaginaos que le castigo enviándole a la sillita de pensar, que tan de moda está, para que "aprenda" a no gritar. O sea, que la dejo sola con los sentimientos desbordantes que la han hecho gritar así más la rabia, frustración, puede que tristeza que la he provocado al castigarla y abandonarla. No lo veo! No veo que sea la forma! Es cierto que en mi incapacidad tampoco la he atendido adecuadamente pero la diferencia es que para mí, los gritos de mi hija no son una conducta molesta que quiero erradicar, para mí es un bache en nuestro (mi) camino y estoy buscando la forma de saltarlo en lugar de caer de nuevo en él. Cómo lo haré todavía es una incógnita para mí aunque empiezo a tener pistas.. no quiero que mi niña ahogue sus gritos, en ciertas situaciones pueden serle muy útiles, sospecho que la solución pasa por mostrarle otras herramientas a las que pueda echar mano.. pero cómo mostrarle algo que yo misma no he encontrado para mí? entendéis? la solución del conflicto pasa por mí clara e ineludiblemente. Y mientras tanto, la estrategia que estoy siguiendo para templar esos gritos que hacen saltar algo en mi interior es bajar mi tono de voz para fomentar el no-grito (alternativa al ¡NO GRITES!) y cultivar el silencio para minimizar esas frases hirientes, acusadoras, juzgadoras, .. que me traicionan.. y mostrarme con toda mi vulnerabilidad ante mi hija y explicarle lo que me sucede, disculparme cuando mi corazón me lo pide e ir hablando de las posibles soluciones. A menudo siento una frustración tal que me hace dudar de mi misma, de mis capacidades para criar a mis hijos como quiero, para integrar mis monstruos, siento que la mayor enemiga de mis hijos soy yo! Wow! con ésto os he abierto una cremallera más de mi alma! Sin embargo, estoy convencida de que es el único camino que nos permitirá avanzar juntos.

Una situación habitual en la que algunos adultos ven adecuado el castigo es en las agresiones. Desde el año o 2 añitos algunos niños ya experimentan el castigo por este motivo. Pongo otro ejemplo real, mis hijos de 4 y 2 años están jugando cuando de repente la mayor rompe a llorar. Me apresuro a acercarme y dice que su hermano le ha pegado.. enseguida me dice que J le ha tirado su torre y que ella se ha enfadado tanto que le ha pegado primero. Supongamos que yo con la primera versión incompleta de la historia y con la intención de que mi hijo de 2 años aprenda que "no se pega" le aplico algún tipo de castigo, vuelvo a poner como ejemplo la sillita de pensar por lo habitual que es aplicarlo a esta edad (hasta en las guarderias y escuelas infantiles es un método común). Craso error por mi parte conociendo la verdadera historia, no? Mi hija mayor al ver lo que recibe su hermano puede que no me hubiera contado lo sucedido por miedo a lo que la esperaba visto lo visto. Y J qué hubiera aprendido? el se sentiría injustamente tratado ya que su hermana también le pegó y no fue tratada de la misma manera. Además de socabar la confianza de mis hijos en mí también les estaría enfrentando entre ellos. No podemos hacer de jueces porque con mucha probabilidad nos equivocaremos en nuestro veredicto. Qué hice en aquel momento? Atender la rabia de L, además de que no la dejaban jugar recibió un golpe, hacer notar a J que había hecho daño a L (él nos miraba con cara de circustancias mientras acompañaba a L en su llanto), pedí a L que si en otro momento J no le dejaba jugar a pesar de decírselo me avisara antes de pegarle, finalmente me puse a jugar con ellos ayudándoles a buscar una forma de jugar los dos sin lastimarse. Sé que esta escena volverá a repetirse pero espero que según adquieran habilidades con la edad sean capaces de gestionar este tipo de situaciones. También se que en algún momento me pillarán a rebosar y no seré capaz de manejar la situación como a mí me gustaría.

Reconozco que vivo muchas situaciones con mis hijos en las que no se cómo manejar lo que surje en mí y me invalida para atenderles.. entonces aspiro a no hacer nada que, para mí, es mejor que hacer algo de lo que más tarde más arrepienta, pero de lo que estoy segura es que el castigo, en cualquiera de sus variantes, no es el camino.

Me gustaría proponer algo a las madres y padres que no os encontréis cómodos con el castigo y que simplemente no os habíais planteado que otra forma era posible. En los conflictos con vuestros hijos centraos únicamente en las emociones, en las de vuestros pequeños y en las vuestras, sin juicios, sin lecciones, .. solo validando, acompañando, .. Si os gusta lo que experimentais hay multitud de libros y webs donde seguir indagando en una educación sin castigos.