Mostrando entradas con la etiqueta frustración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta frustración. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de febrero de 2012

Educar con el ejemplo, ¿es suficiente?


Los que me conocéis sabeis que soy un gran defensora de educar con el ejemplo. En realidad creo que es la única forma de hacerlo si se quiere respetar el libre albedrío de nuestros hijos. Huyo de cualquier forma de manipulación por muy sutil que sea. Pero estos días atrás he estado reflexionando mucho sobre todo esto. Me pregunto si yo, nosotros, hijos de una educación totalmente manipuladora estamos preparados para ello.. porque nuestro comportamiento está impregnado de todo lo que recibimos.

Siempre digo que en condiciones favorables es relativamente fácil dejar ser a nuestros hijos. Es relativamente fácil limitarnos a acompañarles en su camino. Pero ay! cuando las condiciones se vuelven desfavorables! lo mamado se cuela por agujeros imperceptibles y queda a ojos de todos, sobre todo a ojos de nuestros hijos que todo lo ven. Cuando las condiciones se tornan desfavorables nuestros hijos quedan desamparados.. nosotros, sus madres y padres, desaparecemos como acompañantes amorosos para volver a ser esas niñas y niños que crecieron emocionalmente solos. Entonces somos nosotros los que necesitamos acompañamiento y nos quedamos incapacitados para ser las madres y los padres que queremos para nuestros hijos. Padres desamparados, hijos desamparados. Y nuestro actuar en estas condiciones desfavorables también son un ejemplo para nuestros hijos.

Cuando hablo de condiciones favorables/desfavorables me refiero a nuestro mundo emocional, al de las madres y padres. Porque una rabieta de nuestro hijo, por poner un ejemplo claro, no supone ningún problema si estamos con la claridad suficiente para ver que nuestro hijo solo nos necesita a su lado, acompañándole, acogiendole, ayudándole a trapasar esas emociones que le ahogan, .. pero cuando algo nos pasa, cuando lo frágil dentro de nosotros tiembla, cuando no somos madres ni padres sino niñas y niños, no podemos manejar esa rabieta.. ni la nuestra ni la de nuestro hijo. Y entonces puede que le chillemos o que le ignoremos o que le agarremos violentamente, .. y ese es el ejemplo que se colará sin que queramos, sin que podamos evitarlo en el momento.

Entonces me pregunto.. en estas condiciones, educar con el ejemplo, es suficiente? estamos capacitados para ello?

En un principio pensé que debería apoyar con palabras algunos de mis comportamientos para aclarárselos a mis hijos pero luego me di cuenta de la cantidad de cosas que debía transmitirles sin ni siquiera darme cuenta.. qué estaba buscando? algún método externo para educar sin implicarme? me temo que eso no puede ser.. y más me temo que eso no es lo que quiero en realidad.. no quiero no implicarme con mis hijos. Pero tampoco quiero repetir la historia. No quiero quedarme en el "perdona cariño.." pero volver a caer una y otra vez en la misma piedra.

Ahora mismo, mientras escribo, creo que todos nosotros, independientemente de que tengamos hijos o no, tenemos un niño más a nuestro cargo.. y es nuestro niño interior. El niño desamparado que deja desamparados a nuestros hijos. Y creo que el secreto está ahí.. tenemos que acoger a ese niño y ver cómo se comporta, por qué lo hace así y cuándo.. tenemos que ver qué necesita y dárselo.. creo que según vayamos sanando a nuestro niño interior, las condiciones desfavorables se tornarán más favorables y nosotros seremos más libres. Padres liberados, hijos liberados.

También creo, bueno.. de esto estoy segura, que no se trata de evitar emociones sino de reconciliarnos con ellas. De cada emoción podemos aprender mucho de nosotros mismos.. o eso intuyo por lo menos, porque no he llegado tan lejos aún. Quizá de aquí a un tiempo vuelva a hablar del tema desde otro lado radicalmente diferente.. vamos viendo los detalles del paisaje según avanzamos por el camino. Lo que está claro es que la ma(pa)ternidad consciente es el camino del crecimiento personal.

Os dejo con un video que seguramente ya hayais visto pero os invito a hacerlo de nuevo bajo las reflexiones que he compartido hoy. A mí no deja de impactarme por mucho que lo vea. Gracias por escuchar mis chaladuras.. últimamente no me levanto del diván.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Sobre mi hijo y los de su edad


 Nunca consideramos a mi hija una niña tranquila.. hasta que llegó su hermano. Y que conste que no soy amiga de las comparaciones.. pero tod@s l@s m(p)adres con más de un hijo saben que son inevitables.. y es que no deja de sorprendernos el hecho de que dos bollitos hechos con los mismos ingredientes y cocinados en el mismo horno puedan ser tan diferentes! Pero ahí la maravilla de la vida.. cada persona es única e irrepetible. Y solo es que mi hijo es más.. como decirlo.. extremo que su hermana. Le gustan las alturas.. subir, trepar, saltar, .. y él mismo se pone retos a superar.. le he visto poner una silla encima de otra y sentarse en lo alto. Y nosotros hemos incurrido en un error.. pensar que lo sabíamos todo sobre esta edad.. como ya habíamos pasado por aquí antes.. pero no con J! lo que vivimos fue con L!

J ahora tiene 19 meses. Muchas madres coincidimos en que esta etapa, entre el año y los dos años, es agotadora.. "la peor" decimos como si fuéramos mártires resignadas.. aunque a un@ buen observador@ no se le escapará la sonrisilla que nos asoma mientras miramos a nuestros retoñitos corretear.. aunque tampoco hace falta ser tan buen observador porque la frase siempre acaba con un "pero ahora están para comérselos, eh?" y entonces nuestras sonrisas se muestran en todo su esplendor.

A mí esta edad me parece muy delicada. Sí.. porque es a esta edad cuando empiezan a mostrar su voluntad de forma más contundente y eso a muchos padres les asusta. Es una etapa de exploración del medio, de probar hasta dónde son capaces, de experimentar con nuestras reacciones.. y es lo que necesitan hacer para un desarrollo óptimo. A esta edad empezamos a darnos cuenta de que entienden.. cuando les decimos "lleva esto a papá" y van y se lo llevan nos quedamos pasmadas "si entiende!". Pero que vayan entendiendo no significa que estén preparados para hacer todo lo que esperamos de ellos y mucho menos que obedezcan todas nuestras ordenes. Por ejemplo, es muy común que estén comiendo y de repente empiecen a tirar la comida al suelo.. les decimos que la comida es para comer y ellos siguen tirándola.. much@s m(p)adres se toman ésto como una ofensa, como un reto porque "ya entiende lo que le digo". Sí, ya se que entiende un montón de cosas pero tu hijo de año y pico está descubriendo la gravedad! y además se está dando cuenta de que cada vez que tira algo al suelo provoca una reacción a su alrededor y eso es un juego de control para él. De verdad que no lo hace para fastidiar.

Para mí esta edad es un punto de inflexión en el camino de hacerse de un@ m(p)adre. Puede que hasta ahora hayamos visto al bebé que teníamos entre brazos como un ser lleno de pura necesidad y que le hayamos atendido sin dudar de sus intenciones.. pero a esta edad algun@s m(p)adres empiezan a dudar.. y hay que elegir (la mayoría de las veces inconscientemente) entre ver a nuestr@ hij@ como un enemigo o como lo que es, un bebe de un año.  Es entonces cuando algun@s de l@s m(p)adres que deciden ver a sus hijos como enemigos, como "pequeños tiranos" que se les llama, empiezan a dar los primeros azotes a sus hijos amparándose en el "es que tiene que aprender a..", empiezan las amenazas, los castigos, los gritos, los chantajes.. y es entonces cuando los niños, en el momento en el que tanto necesitan que les acompañemos, que seamos su referencia segura en un mundo nuevo y desconocido, no nos encuentran a su lado, nos oponemos a sus impulsos naturales y ellos se encuentran.. incomprendidos, frustrados y perdidos ante un basto campo de sensaciones, emociones, caras, caminos, .. nuevos. En una etapa donde casi no se conoce el miedo, l@s m(p)adres nos apresuramos a mostrárselo en lugar de alentar esa valentía innata. Es una pena.. porque esos miedos solo nos pertenecen a nosotros y no les hacemos ningún favor traspasándoles algo innecesario que les limitará en su despertar a la vida. Esos miedos infundados confunden a su continuum y el niño se aleja poco a poco de la valiosa herramienta que la Naturaleza dispuso para su supervivencia.

Entonces veamos.. qué necesitan mi hijo y los de su edad? necesitan explorar, explorar y explorar.. explorar el mundo físico y el mundo emocional.. y seguridad para hacerlo. Nos necesitan cerca de ellos, sin interferir, cuando están en los columpios probándose hasta dónde son capaces y superando lo que consiguieron ayer.. nos necesitan cuando sus emociones les desbordan y no saben manejarlas y se frustran y se enfadan y nos pegan o se pegan, ahí nos necesitan disponibles y amorosos no castigadores y lejanos.

Y.. qué es lo que no necesitan mi hijo y los de su edad? no necesitan que les digamos "no" continuamente, no necesitan que les pongamos límites limitadores de libertad.. si acaso límites de seguridad, no necesitan que les frustremos más de lo que la propia vida lo hace, no necesitan que les recordemos constantemente que se van a caer.. porque entonces se caerán.. mejor estar cerca para que se apoyen en nosotros cuando lo necesiten, no necesitan que les digamos que no pueden hacer todo lo que les de la gana.. eso ya lo saben ellos, no necesitan que les mostremos quién manda.. porque ellos están deseosos de agradarnos, no necesitan aprender que la vida es dura.. porque no tiene que ser así, no necesitan que les metamos prisa para crecer.. lo harán de todos modos.

Y.. qué necesitamos l@s m(p)adres de niños de la edad de mi hijo? Necesitamos confiar en ellos.. en su sabiduría y autorregulación.. en su continuum, y necesitamos confianza en nosotros.. en que estamos haciendo lo correcto. Necesitamos kilos y kilos de paciencia.. y más kilos, y energía.. mucha energía! necesitamos la capacidad de mirarnos dentro para no dejar que nuestra historia interfiera entre ellos y nosotros, necesitamos tirarnos al suelo y ver el mundo desde ahí.. desde donde lo ven nuestros niños.. solo así entenderemos ciertas cosas, necesitamos apoyo para cuando tengamos que recobrar el aliento, necesitamos ser capaces de pedir disculpas cuando nos equivoquemos.. eso nos librará de la culpa y nos hará responsables de nuestros actos, necesitamos recordar que ellos aprenden del ejemplo. Necesitamos estar en forma.. física y mentalmente.

¿Y qué es lo que no necesitamos l@s m(p)adres de niños de la edad de mi hijo? no necesitamos que ningún aprendiz de bruj@ nos augure el futuro, solo eso..

El criar con amor y respeto significa confiar..y aquí otra peculiaridad de esta edad.. el que quiera resultados nos los va a tener ahora y esto puede hacer que nos asalten las dudas "¿lo estaré haciendo bien?". Este es un tiempo de trabajar.. entendiendo trabajar como cultivar el amor, el respeto y la confianza.. el fruto se verá claramente más adelante. Siguiendo con el ejemplo de tirar la comida.. podemos confiar en que es una etapa que pasará sola (y así es) o podemos verlo como un desafío y utilizar métodos pocos respetuosos para cambiar esa conducta propia de su edad. Puede que en el segundo caso se consiga cambiar el comportamiento del niño y el padre puede decir que ve "resultados". Sin embargo, si respetamos los ritmos de nuestros hijos no intentaremos erradicar esta conducta. Y entonces qué? le dejo tirar toda la comida que quiera al suelo? puede preguntarse alguien. Pues decisión de cada uno será.. en nuestro caso, hay veces que mi hijo hace uno o dos lanzamientos y no va a más.. pues no pasa nada.. otras veces le da un arrebato y empieza a vaciar el plato puñado a puñado y entonces retiro el plato de su alcance. Depende mucho de la situación en concreto.. si estamos en casa o fuera, según la comida que haya en el plato, si tenemos tiempo para jugar y recoger o no disponemos de ese tiempo.. o de ganas! en fin.. no hay recetas a seguir.. toca improvisar!

Como dice mi amiga Colo, "me encuentro en un estado de aprendizaje y fascinación continuo, cada avance, cada gesto que va madurando me coloca en el punto exacto que vivimos y me permito detenerme a saborearlo." Esa es la actitud para disfrutar de nuestro pequeño de año y pico y que él disfrute de nosotros. No perdamos la oportunidad y dejémos que nuestros niños nos recuerden esa otra forma de mirar al mundo!

sábado, 30 de julio de 2011

Nuestros hijos y nosotros, va de frustraciones.

 

Sobre la frustración en los niños se ha escrito mucho.. es un tema que casi con total seguridad aparecerá en un libro de crianza, frecuentemente leemos sobre el tema en blogs y foros de crianza y hablamos de las rabietas de nuestros hijos con otros padres. Bueno.. ya salió! las rabietas! según lo veo yo, frustración y rabieta no son lo mismo.. yo diría que una rabieta es la expresión final de una frustración que no encuentra otra salida más satisfactoria. Por ejemplo, mi hijo anda ahora con la moto molto, todavía no la controla lo suficiente y se frusta muchísimo cuando quiere girar y no puede o se cae y no puede levantarla, .. pues cuando vemos que se está empezando a mosquear vamos y le ayudamos y su frustración acaba. Mi hija mayor, de 3 años y medio, también se frustra cuando no es capaz de hacer algo pero ya se da cuenta ella misma de que se está mosqueando y acaba pidiendo ayuda (toda enfadada, eso si) pero para algunas de sus frustraciones ya cuenta con herramientas para manejar el sentimiento. Este me parece uno de los papeles fundamentales de los padres, proporcionar herramientas a nuestros hijos para manejar sus emociones, entre ellas, la frustración.

Como digo.. se han escrito ríos de tinta sobre este tema explicando el por qué de las rabietas, su papel en el desarrollo emocional del niño, cómo tratarlas pero pocas veces he visto que se hable de cómo afecta a los padres la frustración y las rabietas de sus hijos, lo que despierta en nosotros la expresión de estas emociones intensas que se supone tenemos que acoger serenamente.. pero es que no es tan fácil! Creo que todos los padres, en mayor o menor grado nos hemos visto alguna vez superados por estas "molestas" manifestaciones emocionales por parte de nuestros hijos.

Hace unos años que leí un estupendo y famoso artículo de Rosa Jové sobre las rabietas, aquel que dice "quiereme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite" :) Se me quedó grabada esta frase y he recurrido a ella en numerosas ocasiones. Su efecto suele ser inmediato pero hay veces que ni esta maravillosa frase llena de amor ha conseguido disipar los pensamientos que se interponen en mi sentir y actuar como madre amorosa. ¡¿Qué nos ocurre?! Bueno amig@s, ojalá puediera contestar a esta pregunta de forma general pero mucho me temo que no es tan sencillo, cada cuál tendrá que indagar en su propia historia y buscar sus propias respuestas.. esas que sólo le valen a él. Y esto es justo lo que quería transmitir en este post.. no veamos ésta época de rabietas y frustraciones como algo que "hay que aguantar".. aprovechemos lo que nuestros hijos, como maestros espirituales que son, tienen que mostrarnos y escuchemos lo que sucede en nuestro interior.. lo que se despierta, los pensamientos que emergen, los sentimientos que irrumpen, .. recojamos todo eso en el momento en que aparezca, démosle validez y reconocimiento y muchas veces eso será suficiente para que no nos incapaciten para "querer a nuestros hijos cuando menos se lo merezcan porque será cuando más lo necesiten".

Para no dejar el tema tan en el aire, podemos imaginar una mujer cuyos padres nunca permitieron la expresión de la rabia y de niña aprendió ha reprimirla. Ahora esa mujer se siente tremendamente incómoda ante las rabietas de sus hijos. O imaginemos un padre a quién de niño le obligaban siempre a compartir sus cosas con los demás,  quizá en una situación en la que su hijo se frustra profundamente cuando otro niño le quita algún juguete suyo no sea capaz de acoger ese sentimiento de su hijo porque le nubla su propia frustración, la que guardó su niño interior. Estos son casos hipotéticos que espero hayan  aclarado lo que decía en el párrafo anterior.

Y hablando de frustración me gustaría comentar algo que oigo mucho y no me gusta nada y es eso de que es bueno que los niños se frustren, que cojan tolerancia a la frustración. "Bueno" me parece mucho decir, más bién diría que es inevitable. Y como es inevitable y sucederá tarde o temprano no veo sentido que nosotros, sus padres, favorezcamos situaciones para que experimenten la frustración. Esto está en actitudes como "tiene que aprender que no puede hacer siempre lo que quiera".. ¡pobres pequeños! pero si casi nunca hacen lo que quieren! y menos aún los hijos de los padres que opinan así!

Nuestros hijos y nosotros (que somos los hijos que fuimos) debemos aprender que todas las emociones son válidas. Aceptémoslas, aceptémosles, aceptémonos y busquemos las herramientas para manejarlas y que nos hagan crecer juntos.

Más sobre el tema:
"Sobrevivir a los dos años", Naomi Aldort
"Las rabietas en los niños a partir del año. Todo es cuestión de empatía.", Gracitata del blog  "Lactando amando" Crianza feliz.