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viernes, 17 de febrero de 2012

Lo que tenemos y lo que necesitamos


Pensaba en las guarderías.. pensaba cómo acaban algunas madres no trabajadoras (ni en busca de trabajo) llevando a sus bebes a la guardería "unas horitas".. no se supone que éstas ofrecen un servicio a las familias en las que ambos miembros trabajan? Qué necesidad tiene una madre de dejar a su bebe en una guardería pudiéndo estar con él? ¿qué hace que una madre necesite liberarse de la presencia de su bebe durante unas horas? porque ésta es una realidad que se da.

Sin ánimo de juzgar.. sólo con ánimo de buscar respuestas. Y situándome en el mundo ideal desde el cual me gusta mirar para que lo habitual no se confunda con lo normal veo claramente cuál es esa razón, de sobra conocida,.. las madres que cuidan de sus hijos son fantasmas para esta sociedad en la que vivimos, y como fantasmas vagan solas buscando un sitio que no encuentran.  En mi mundo ideal, las madres están fusionadas con sus bebes y están sostenidas.. sostenidas por otras como ellas, que viven la misma situación, sostenidas por sus hombres que no sufren jornadas de trabajo interminables, sostenidas por su familia y amigos que realmente valoran el bien que estas madres están haciendo por sus hijos, por ellas mismas y por la salud integral de toda la sociedad.

Pero en el mundo real la cosa es bien distinta. Pienso en todas esas madres con sus hijos que se cruzan por la calle, igual se saludan o hablan un rato pero siguen su camino.. solas. Pienso en lo que se habla de la necesidad de crear redes de madres y pienso en por qué cuesta tanto.. por qué cuesta tanto pedir lo que necesitamos.. compañía de otras madres con sus niños. Pienso en cómo nuestra cultura nos hace creer que tenemos, debemos ser autosuficientes, no mostrar nuestras debilidades, nuestras necesidades.. no pedir lo que necesitamos.. eso es ser débil.. y el débil no tiene cabida en nuestra sociedad. Esta es una sociedad de fuertes, de depredadores, de indivíduos, de máscaras, de corazas, de "yo puedo", de no pedir porque "ya tiene bastante cada uno con lo suyo". Así nos han construído, lejos del amor al otro para que no nos ayudemos.. para que no nos atrevamos a pedir ayuda, no vaya a ser que nos unamos y nos revelemos. Y las madres con hijos estamos deseosas de pedir lo que necesitamos.. pero nos cuesta. Quizá en el mundo virtual ésto cueste menos, de hecho daros cuenta de la gran cantidad de grupos maternales que existen formando todos ellos una enorme tribu, queda patente la necesidad subyacente, pero en el mundo real.. cuesta.

Y de lo que hablo es de ir más allá de los grupos de apoyo a la lactancia o grupos de crianza que reunen a madres con sus hijos una o dos veces a la semana. Hablo de crear redes en el entorno en el que respiramos día a día. Hablo de no estar toda la semana esperando a esos grupos en los que podemos ser escuchadas y escuchar, y asentir mientras otra mujer habla, y desatar nudos, y sonreir mientras vemos a nuestros pequeños conociéndose junto a otros pequeños sabiéndose seguros junto a sus madres. Hablo de tener esto cualquier día! Y esto depende de cada una de nosotras.. de nuestra capacidad de pedir, de nuestra capacidad de dar, de nuestra osadía para buscarlo, ..  como dijo alguien "el NO ya lo tenemos".

En mi mundo ideal cuento con una red de comadres que me envuelve y me cuida y me ayuda.. y yo devuelvo todo eso con creces.. porque me gusta formar parte de algo así. En mi mundo ideal la vida es mucho más fácil.. puedo enfermar y cuidarme, puedo ir a la pelu, puedo asistir a una conferencia que me interesa, .. y puedo hacer todo esto porque realmente sigo perteneciendo a este mundo, aunque sea una madre que cuida de sus hijos. En el mundo real hay un interés por hacer creer que tener hijos y cuidar de ellos en primera persona es una carga e implica la renuncia a nosotras mismas y a lo que hasta ahora conocíamos como mundo . Las madres ya no tienen tiempo para cuidarse, para mimarse, para enfermar, .. para alimentar su alma y espíritu. Y que nadie me venga diciendo que si quiero eso deje a mi hijo en la guardería.. porque no van por ahí los tiros. Las madres que cuidamos de nuestros hijos no queremos deshacernos de ellos, queremos criarlos pero no en tierra de nadie ni solas.

La sociedad relega a la sombra, por su propio interés, a las madres que cuidan de sus hijos, pero en nuestra mano está no conformarnos y crear una red, una sociedad al margen de la que nos excluye. Para ello tenemos que superar algunas trabas impuestas, y esas trabas somos nosotras mismas.. y para ello tendremos que mostrarnos vulnerables ante nuestras iguales y entonces, lejos de volvernos más débiles como nos hicieron creer,  veremos que somos más valiosas, más poderosas, más libres.. y ya no necesitaremos dejar a nuestros hijos para sentirnos parte de este mundo loco.

Sé que hay mujeres que no se sienten excluídas, que cuentan con sostén.. bien sea familiar o de amigos, estupendo entonces! pero si al leerme algo se ha removido en tu interior y ahora sientes un cierto desasosiego te animo, mujer, a que mires a tu alrededor.. seguro que hay alguna madre que cuida de sus hijos cerca.. esa vecina con la que coincides en el ascensor y cada vez sabes más de su bebe y ella del tuyo, la amiga de una amiga con la que fuiste a clases de preparación al parto y ahora hablas más con ella que con vuestra amiga en común, esas madres con las que compartes horas de parque y también lloros y risas de vuestros pequeños, esa mujer con la que haces buenas migas sin conoceros apenas y que coincidis en la puerta del cole, o en la panadería, o en el grupo de apoyo a la lactancia.. mira a tu alrededor y las verás. Muestrate receptiva y déjate fluir.. no te pongas impedimentos. Te animo, mujer, a que si no tienes lo que necesitas, lo busques.

Dedicado a esas madres con las que comparto..

martes, 11 de octubre de 2011

Yo elijo Cómo, Dónde y Con Quién Parir

Mis dos partos han sido vaginales, sin episiotomía y sin epidural pero uno fue respetado y otro no.. en uno se llevaron a mi hija nada más nacer y en el otro no. Os contaré un poco más sobre mis partos.

En mi primer parto no se respetaron mis ritmos.. ahora lo veo con claridad. Al llegar al hospital me preguntaron por la epidural y expresé mi deseo de tener un parto natural.. "muy bien, te ayudaremos en todo para que así sea" me dijo la matrona de turno mientras me ponía una vía y los monitores (¿¿??). Nosotros la creímos pero a las 5 horas parece que mi cuerpo no llevaba el ritmo que ellos esperaban y decidieron ponerme un poco de oxitocina. "Pero, pero.. ya aguantaré las contracciones con oxitocina?" pregunté dudando "Si, mujer.. vamos a poner el goteo mínimo.. para ayudarte a dilatar un poco". Y nos dejamos hacer.. entonces no sabía lo que sé ahora. El parto terminó con otra matrona (pillamos cambio de turno) sin ginecólogos de por medio y como digo sin epidural, sin episiotomía, sin puntos y vaginal. Comparado con lo que se oye por ahí un parto buenísimo.. y eso sentía en ese momento. Se llevaron a mi hija para meterla tubitos, pincharla, cegarla, estirarla, todo sin que yo supiera nada (por qué no informan de esto en las clases pre-parto?) y me la trajeron con un 10 en el test de Apgar. Pobrecita mía. Nos llevaron a la habitación y en la primera media hora la tenía enganchada al pecho.. tengo una foto de este momento donde se me ve la vía puesta todavía. Pero.. de qué te quejas? se que dirán muchas personas y las entiendo.. en realidad no me quejo, no tengo mal sabor de boca sino un sabor agridulce.. yo no tuve un parto respetado.. aunque lo creí por un tiempo.

Mi segundo parto fue en casa porque así lo elegimos, así lo deseábamos, así lo soñé.. con las personas que elegimos (igual esto es mucho decir porque fue difícil encontrar matronas que asistieran en casa y no estuvieran hasta arriba de trabajo) pero si, las conocimos y las elegimos de corazón. Disfruté de mis contracciones paseando junto al mar, cenando con mi compañero y con mi hija, sin mediciones, sin límites, sin dudas, libre y segura. Mi hijo llegó de madrugada mientras su hermana dormía en la habitación de al lado.. llegó y ya estaba en su casa, con los suyos.. y solo recibió calor, miradas, besos, abrazos, amor infinito, .. lo suyo fue un agarre espontáneo, maravilloso! y esa misma noche nos acostamos los cuatro juntos.

Pero lo importante no es cómo, dónde y con quién llegaron mis hijos al mundo.. lo verdaderamente importante es que yo elegí Cómo, Dónde y Con Quién Parir. Ahora se sabe que el sitio más seguro para parir es aquél en el que la mujer se siente más segura. Es de una prepotencia intolerable el creerse con derecho a quitar a las mujeres la libertad de decidir sobre sus propios cuerpos.. pero cómo osan! Y eso es lo que les está pasando a nuestras comadres argentinas.. la diputada Maria Elena Petrona Chieno pretende eliminar la opción de parto domiciliario asistido dejando a las mujeres que representa sin la libertad de elegir cómo quieren parir, sin la libertad de decidir Cómo, Dónde y Con Quién abrirse a la vida, sin opción a la libertad! Espero de corazón que alguien con la competencia suficiente vea tan claro como yo el agujero que esta señora tiene en su alma y que no permita que use los cuerpos de otras mujeres para taparlo.



miércoles, 20 de julio de 2011

Mejor sola que mal acompañada? La tribu que nos toca.


Hoy en día, el tener a la familia cerca es un "lujo" que muchas madres y padres recientes no pueden disfrutar. Es de sobra conocida la frase "para criar a un niño hace falta una tribu entera" pero en nuestros días las tribus han desaparecido, vivimos rodeados de gente pero en soledad. La tribu se ha quedado en la familia y como he dicho.. eso con mucha suerte. Pero que pasa cuando la tribu que nos toca no apoya nuestra forma de criar a nuestros hijos? Se supone que las madres jóvenes aprenden y asimilan la crianza de las madres experimentadas de su tribu y serán ayudadas y guiadas por esas figuras maternas.. pero eso ya no pasa. Las madres jóvenes nos planteamos la crianza desde nuevas perspectivas que a menudo chocan con las que tienen nuestras propias madres y en consecuencia nos encontramos peor que solas.. nos encontramos mal acompañadas.

Nuestras madres, suegras, hermanas, tías, abuelas o quienquiera que desempeñe esa figura materna experimentada, se sentirían tremendamente ofendidas y desestimadas al leer esto "mejor sola que mal acompañada". Pero yo lo confieso, mas de una vez lo he pensado.. y, la verdad, ese pensamiento me crea sentimientos muy molestos al creerme una tremenda desagradecida.. y no lo soy, no señor!

Como veis, este tema me contradice a mí misma.. y voy bailando al son del humor que toque ese día. Si lo tengo bueno se agradece todo y lo que no es de agradecer pues "no pasa nada.. a estas alturas no voy a cambiar a nadie.. lo hacen sin mala intencion.. lo hacen lo mejor que saben..". Pero como tenga el día torcido todo pero todo me sienta mal.. hasta una cacerola de lentejas hechas con todo el amor del mundo me sienta mal.. porque ese día me apetecía cous-cous.

Y en serio que yo valoro muchísimo la ayuda brindada.. sobre todo la que me permite dedicarme en cuerpo y alma a mis hijos y olvidarme de asuntos terrenales y domésticos.. eso si que me parece una gran ayuda.. y además tengo la suerte de contar con ella.

Pero el problema viene cuando nuestro entorno, nuestra tribu  interfiere en la relación íntima entre madre e hijo, cuando todo lo que recibe la madre le dice que desoiga esa vocecilla interior que la hace apresurarse a atender a su bebe cuando llora, a darle lo mejor que tiene para él que es toda ella.. es su cuerpo y tambien es su alma. Nuestros hijos también son nuestro cuerpo y nuestra alma.. de qué forma podríamos desatenderles sin desatendernos a nosotras mismas? Cuando la tribu que nos toca nos hace dudar de nosotras mismas, nos hace dudar de nuestro amor maternal, cuando sentimos a la tribu en nuestro contra.. creedme "mejor solas que mal acompañadas".

Ahora bien, como se libra una de toda una tribu cuando además se tiene la "suerte" de contar con ella? Solo se me ocurre una forma.. y es no dejar que sus "bienintencionados" comentarios, opiniones, consejos, lecciones y de más nos afecten, que no nos hagan dudar, que no nos creen rabia ni nos hagan mala sangre.. y para esto tenemos que estar muy seguras de lo que hacemos y de lo que hemos elegido hacer, solo eso! No debemos explicaciones ni tenemos que justificarnos.. nosotras sabemos muy bien por qué y para qué hacemos lo que hacemos.

Para conseguir esa seguridad que nos permite vivir la maternidad en la tribu que nos toca, las madres de hoy contamos con el apoyo de otras tantas madres que son fieles a ellas mismas y están recorriendo el mismo camino que nosotras en busca de esa seguridad. Madres que han dudado en algún momento y que seguirán dudando en muchos otros pero saben que todo lo que tienen que saber está en su interior. Cada una se encuentra en un punto del camino y todas aprendemos de todas, nos apoyamos, nos ayudamos y confiamos unas en otras y asi hemos formado nuestra propia tribu.. la de verdad.

Gracias a todas las madres que he encontrado por el camino y a las que me queda por encontrar!